

El operativo despegue que encarna el intendente de Plottier, Luis Bertolini, no es tarea sencilla. Este jueves, en la apertura de sesiones del Concejo Deliberante, buscó distanciarse de su ex jefa política, Gloria Ruiz, pero lo hizo sin mencionarla.
“No puedo evitar mencionar mi clara posición de disconformidad frente a los hechos de público conocimiento que involucraron en presuntos delitos a personas del partido al cual no pertenezco”, expresó.
La ex vicegobernadora no sólo fue destituida por la Cámara de Diputados que la consideró moralmente y éticamente inhabilitada para ejercer el cargo, sino que además afronta causas penales que la tienen en condición de imputada.
Sus cuentas pendientes con la Justicia no solo remiten a su breve paso por la presidencia de la Legislatura, sino también a su gestión como intendenta de Plottier, cargo que ejerció hasta diciembre de 2023. En el expediente hay dos asuntos que inquietan o deberían inquietar a Bertolini. Uno radica en la construcción de una pileta de natación que era para una institución de bien público y que terminó misteriosamente en un terreno que le adjudican a Ruiz.
El otro tiene que ver con facturas supuestamente truchas a las compañías FMO Logística y Servicios SRL.
Bertolini fue secretario de Obras Públicas de Ruiz y se especula que quizá sea convocado por los fiscales para que brinde testimonio o para que dé explicaciones. También fue el candidato de Ruiz a la intendencia y uno de los referentes de Desarrollo Ciudadano, partido que fundó Ruiz y del que Bertolini se fue en diciembre último, en medio del escandalo de corrupción que tuvo repercusiones en todo el país.
Ruiz es planta permanente de la municipalidad y, dicen, se presentó a trabajar en Espacios Verdes donde le dijeron que decisión sobre su futuro laboral la tomará el intendente. No hay dudas de que si no la quiere ahí, tendrá que despedirla. Mandarla a su casa en condición de ñoqui sería catastrófico y bochornoso para ambos. Además de ofensivo para la comunidad de Plottier en su conjunto.
Este jueves no hubo funcionarios provinciales de primera línea en el acto que encabezó Bertolini. Las ausencias suelen decir tanto como las presencias. El jueves, el frente de partidos que conduce el gobernador Rolando Figueroa se había asegurado la línea sucesoria municipal.
Ese día (y por unanimidad), el Concejo Deliberante eligió como su presidenta a Malena Resa, integrante de Comunidad, uno de los partidos que integran dicho frente. Detrás de Resa, como vicepresidente primero, quedó el concejal Carlos Ponce, también de Comunidad; en tanto que la vicepresidencia segunda quedó para Pablo Scialabba, de Juntos por el Cambio. No quedaron rastros del partido de Ruiz y que, hasta diciembre, también fue el de Bertolini.




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