
Cuando se hace política con un niño y la Justicia se ausenta
Emiliano Sapag
Hay algo llamativo en el caso que involucra a Claude Staicos y Alexandra Sabio: sectores de la izquierda más dura y referentes de la derecha libertaria, ubicados en extremos ideológicos aparentemente irreconciliables, encontraron en una causa de familia un mismo territorio para hacer política.
La última en hacerlo fue la senadora libertaria Nadia Márquez, quien, a partir de la denuncia contra el intendente de Vista Alegre, José Asaad, comparó ambos casos y cuestionó una supuesta doble vara del Gobernador Figueroa.
Sin embargo, los casos en cuestión no pueden ser más distintos.
En el caso Asaad existe una denuncia por presunta violencia de género que está siendo investigada. En el caso Staicos existe un expediente con años de recorrido judicial, distintas instancias y decisiones revisadas por tribunales superiores. En dicha causa intervinieron diez jueces en sus distintas etapas y fueros, además de una cantidad extraordinaria de fiscales, defensores, peritos psicológicos y profesionales de equipos interdisciplinarios.
De todo ese proceso, que culminó en el Tribunal Superior de Justicia, la madre, Alexandra Sabio, fue condenada a seis meses de prisión en suspenso, declarada culpable por impedimento de contacto durante el período de cinco años y siete meses en los que el niño no pudo vincularse con la familia paterna, en lo que constituyó una obstrucción clara del vínculo. Ya bajo el cuidado de su padre, se dispuso el correspondiente proceso de re vinculación paulatino de la madre con su hijo, pero ésta rechazó todas las posibilidades.
Sin embargo, a pesar de ello, las redes sociales se ve la situación de manera inversa.
Diez jueces contra el algoritmo
¿Cómo puede existir un divorcio tan profundo entre el recorrido judicial de una causa y lo que se instala en la opinión pública a través de las redes sociales?
¿Cómo puede una causa atravesar jueces, fiscales, defensores, pericias y años de actuaciones y, al mismo tiempo, ser presentada en redes como una historia completamente distinta?
Si alguien considera que la Justicia se equivocó, está en todo su derecho de decirlo. Pero la discusión debería ser: ¿en qué se equivocó? ¿Qué prueba fue mal valorada? ¿Qué resolución debería modificarse y por qué?
Y no reemplazar el expediente por un relato que solo presume impunidad política. Menos aún cuando esa supuesta impunidad solo afecta el capital político del Gobierno en momentos en los que el votante está cada vez más sensible y empoderado.
Hay otro fenómeno que merece atención: el silencio de muchos actores clave.
Claro que la prudencia está justificada cuando hay un niño involucrado, información sensible y una exposición pública que puede generar daños irreparables.
Pero también debemos preguntarnos cuánto de ese silencio responde al cuidado del niño y cuánto al temor de quedar señalado por grupos políticos de izquierda exacerbada solo por formular unas preguntas que ponen en jaque argumentos supuestamente sagrados.
Increíblemente, alrededor de este caso, cuestionar y preguntar equivale a negar, dudar equivale a justificar y pedir información equivale a ponerse de un lado.
Cuando quienes tienen toda la información y conocen una causa tan compleja callan y quienes no conocen el expediente hablan todos los días, el espacio vacío lo ocupan los relatos más emocionales.
Aquí aparece el gran problema que excede a Staicos y Sabio: el divorcio entre las instituciones y la opinión pública.
No podemos pedirle a la sociedad que confíe en la Justicia y, al mismo tiempo, permitir que la Justicia quede ausente cuando más se necesita explicar qué está haciendo.
¿Dónde está la justicia neuquina?
Ante el próximo paso jurídico que debe resolver la revinculación -o no- de Sabio con su hijo, La jueza Adriana Saralegui esperó hasta el último día de los plazos legales para excusarse por vacaciones. La causa pasó a la jueza Luna, quien dice que no tiene libertad para juzgar por la presión social. Así, la causa pasó a la jueza Comas, quien también se excusó, para finalmente pasar al juez Sepúlveda, quien también se excusó. Como ningún juez de familia se hace cargo de la causa, la misma ha pasado a un juez laboral, quien obviamente se ha excusado por no ser su competencia en lo que constituye uno de los papelos judiciales mas grandes de la historia neuquina.
Si efectivamente integrantes de la Justicia consideran que la presión sindical que acompaña a Sabio condiciona su intervención, debemos preguntarnos: ¿para qué existe la Justicia si no es, precisamente, para resolver cuando hay presión, conflicto e intereses enfrentados?
Un juez no es necesario cuando todos están de acuerdo, sino todo lo contrario: cuando nadie lo está.
La presión no desaparece cuando un juez se aparta. Cambia de hombros. Ahora la soportan las dos familias en pugna, incluso un Gobierno al que la derecha y la izquierda opositora le asignan responsabilidades políticas sobre una causa judicial.
La soporta una sociedad que observa durante años un conflicto sin una definición clara y en la que se alimentan las teorías conspirativas por parte de oposiciones políticas irresponsables y ventajeras.
Pero, sobre todo, la soporta un niño que sigue creciendo.
Ya no hay dudas que esta causa necesita más explicaciones y definiciones.
Hay que saber, luego de la condena penal a la madre, si ella esta en condiciones psicológicas de revincularse con su hijo sin dañar su integridad, qué queda por resolver hacia adelante, qué decisiones corresponden y quién debe tomarlas.
Staicos ya renunció a su cargo de secretario de Prensa y Comunicación en medio de esta situación familiar y el poder Ejecutivo tampoco tiene potestad para sustituir a la Justicia en una causa de familia. Es la Justicia la que se esconde.
Si alguien sostiene que existió protección política, deberá explicar con evidencia qué decisión concreta tomó el Gobierno para interferir en el expediente, para que una causa de familia donde hay un niño involucrado no debería convertirse en una herramienta para sumar votos propios o restar votos ajenos.
Hoy la provincia de Neuquén sufre malestar por una causa que trascendió sus fronteras, hay un padre que intenta resolver la cuestión judicial y familiar en el ámbito privado, y hay otra parte que intenta llevarla lo más posible al ámbito mediático. Y de esa exposición se alimentan distintos actores políticos.
Algún día ese niño será adulto. Podrá entrar a internet, leer las notas, ver los videos y encontrar las declaraciones de quienes durante años hablaron de su vida.
Quizás entonces se haga una pregunta que hoy deberíamos hacernos nosotros:
¿Cuánto de todo esto fue realmente para protegerme y cuánto fue para ganar una batalla que no era mía?




Zona Fría y rutas: Neuquén entre los acuerdos con nación y la búsqueda de autonomía

Neuquén va por un camino alternativo al resto de Argentina: un desafío generacional que va mucho más allá de las próximas elecciones.

Neuquén ante la crisis educativa argentina: ¿puede dar el salto que el país no logra?

Vaca Muerta: entre el superávit fiscal de Argentina y la soberanía sobre las Islas Malvinas






Papelón de Cervi en el Senado: se perdió en la votación y lo retaron como si estuviera en el colegio

La contradicción libertaria: critican el asfalto en Neuquén y reclaman obras en el interior

Seguridad: entre la bandera libertaria y la gestión neuquina

Mientras crece la pobreza a nivel nacional, Neuquén sostiene el subsidio al gas de zona fría

Cuando se hace política con un niño y la Justicia se ausenta














