
Vaca Muerta: la pregunta no es dónde está la riqueza, sino qué se hace con ella
Leo Madeira
Las proyecciones para 2026 ubican el superávit energético argentino en torno o por encima de los 10.000 millones de dólares, impulsado principalmente por Vaca Muerta. Reuters había estimado un rango de entre US$8.500 y US$10.000 millones, mientras otras proyecciones posteriores elevaron esa expectativa. Es una masa de divisas extraordinaria para un país que durante décadas necesitó importar energía.
Hay un asunto clave: no todo ese dinero queda en Neuquén, ni todo se distribuye de la misma manera entre los distintos niveles del Estado.
Rolando Figueroa lo explicó en distintas exposiciones durante 2026: sobre un barril destinado a la exportación, aproximadamente 13% queda para Neuquén, 17% para el Estado nacional y 10% se distribuye entre el resto de las provincias. En el ejemplo planteado por el propio gobernador, Buenos Aires recibe aproximadamente 2,17% del valor de ese barril a través de la distribución correspondiente.
Ahí aparece la respuesta para Oliveto.
La pregunta no debería ser solamente cómo llega la riqueza de Neuquén a Berazategui, sino qué hace Buenos Aires y qué hace la Nación con los recursos que recibe.
Lo de Neuquén es particular: produce el recurso, pero también debe financiar las condiciones sociales y materiales necesarias para que esa producción pueda seguir creciendo. El 13% que recibe la provincia no es simplemente una renta disponible. Figueroa sostiene que ese porcentaje debe convertirse en infraestructura y servicios que hagan sustentable el crecimiento de Vaca Muerta.
De acá surgen diferentes formas de administración.
Neuquén decidió transformar buena parte de esos recursos en rutas, hospitales, escuelas, agua, saneamiento, seguridad, infraestructura energética y obra pública. Para 2026 presupuestó alrededor de $1,1 billones en gastos de capital, mientras a julio ya había superado los $500.000 millones de inversión en infraestructura.
También decidió utilizar recursos propios para sostener salarios públicos. En julio se acordó un salario líquido mínimo de $1.560.000 para numerosos trabajadores estatales y, en agosto, el sueldo neto de un agente policial recién ingresado quedó en $1.934.452, con actualizaciones posteriores previstas.
Ese dinero no desaparece. Vuelve a circular en la sociedad neuquina. Va al supermercado, al alquiler, a la compra de una vivienda, al comercio, al transporte, a los servicios, a las empresas que contratan trabajadores y a los proveedores locales. Es la forma de convertir los recursos extraordinarios de Vaca Muerta en actividad económica cotidiana.
Los resultados aparecen en los indicadores. Entre 2023 y 2025, el Producto Bruto Geográfico neuquino creció 36,9%, contra 0,5% nacional, mientras el empleo privado registrado aumentó 5,8%. En el segundo trimestre de 2026, la desocupación en Neuquén-Plottier fue del 3,2%, frente al 6,3% de la Patagonia.
Por eso la discusión sobre Vaca Muerta no debería limitarse a cuánto petróleo se extrae o cuántos dólares ingresan. La discusión importante es qué se hace con esos dólares una vez que llegan.
La Nación recibe el 17% asociado al barril, mientras el conjunto de las provincias recibe otro 10%. El Gobierno nacional, además, ha colocado el equilibrio y el superávit financiero en el centro de su programa económico. El ministro Luis Caputo ha destacado que el Gobierno proyecta mantener superávit financiero durante varios años.
Esa es una decisión económica legítima, pero con consecuencias en el territorio: los dólares pueden permanecer dentro del circuito financiero y macroeconómico nacional sin transformarse necesariamente, de manera inmediata, en rutas, escuelas, hospitales o consumo en cada territorio.
Neuquén eligió otra estrategia: utilizar una gran parte de sus recursos para generar las condiciones que permitan que Vaca Muerta siga creciendo y, simultáneamente, fortalecer el mercado interno provincial.
Por eso, quizá la respuesta a Guillermo Oliveto sea más sencilla de lo que parece.
El petróleo sí llega a Berazategui. Los recursos también llegan. Lo que no necesariamente llega es una decisión política de transformar esos recursos en obra pública, empleo y consumo allí donde viven sus habitantes.
Y mientras esa discusión continúa, Neuquén intenta hacer algo diferente: que cada dólar que recibe por sus recursos naturales contribuya a construir rutas, escuelas, hospitales, seguridad, empleo y nuevas oportunidades. Es decir, que Vaca Muerta no sea solamente una fuente de divisas, sino una herramienta para construir un beneficio horizontal que alcance a toda la sociedad neuquina.
La pregunta de Oliveto, entonces, no interpela solamente a Neuquén. Interpela a toda la Argentina: si Vaca Muerta genera los dólares que el país necesita, ¿qué decide hacer cada gobierno con la parte que le corresponde?




Seguridad: entre la bandera libertaria y la gestión neuquina

Zona Fría y rutas: Neuquén entre los acuerdos con nación y la búsqueda de autonomía

Neuquén va por un camino alternativo al resto de Argentina: un desafío generacional que va mucho más allá de las próximas elecciones.

Neuquén ante la crisis educativa argentina: ¿puede dar el salto que el país no logra?

Vaca Muerta: entre el superávit fiscal de Argentina y la soberanía sobre las Islas Malvinas





Mientras crece la pobreza a nivel nacional, Neuquén sostiene el subsidio al gas de zona fría


Neuquén se financia a tasa cero para hacer las rutas de Vaca Muerta

Vaca Muerta: la pregunta no es dónde está la riqueza, sino qué se hace con ella

El diputado Lepore cruzó a Lorena Parrili: Neuquén mira al futuro, otros representan el pasado















