

El peronismo neuquino rompió definitivamente con su pasado más rancio. En un masivo encuentro realizado en Mariano Moreno, la militancia provincial dejó atrás a las familias de siempre que durante décadas monopolizaron el movimiento para dar lugar a una generación nueva, protagonista de un espacio donde lo importante son las ideas y la defensa de Neuquén, no los sellos partidarios ni los intereses personales.
Lejos de las lógicas familiares que caracterizaron al viejo peronismo neuquino -más preocupado en conservar cargos que en transformar realidades-, esta nueva dirigencia abrazó con fuerza el proyecto de la “neuquinidad”, que prioriza la construcción de un Estado presente, inclusivo y profundamente comprometido con la equidad social. Tanya Bertoldi, Lorena Barabini, Ana Servidio, Marcelo Zúñiga y Soledad Martínez son los nombres claves del nuevo peronismo neuquino.
El gobernador Rolando Figueroa, acompañado por la ministra Julieta Corroza, fue recibido como un líder natural de este proceso de renovación. “A los peronistas les pido que sean cada vez más peronistas, pero sobre todo que tengan poder para defender Neuquén”, expresó ante una militancia que ratificó su compromiso de construir un peronismo de acción, no de discursos vacíos.
El final de una etapa
Desde la organización del encuentro fueron contundentes: “Neuquén necesita un peronismo que escuche al pueblo, no un club de apellidos ilustres”. Y agregaron: “Llegamos hasta aquí porque dejamos de ser una oposición cómoda mirando lo que pasaba en Buenos Aires. Entendimos que la verdadera responsabilidad era interpretar y responder a lo que late en cada rincón de nuestra provincia”.
La consigna de la jornada fue clara: no más peronismo para pocos. No más dirigencias que usaban la historia como escudo para evitar los cambios. Hoy el peronismo neuquino se reconoce parte de un proyecto que entiende que la política no es una cuestión de nombres heredados, sino de compromiso real con las necesidades de la gente.

De la nostalgia al protagonismo
El nuevo peronismo neuquino no mira al pasado con nostalgia, sino con aprendizaje: sabe que quienes se ataron a la comodidad de los cargos o a las internas eternas terminaron alejándose de la gente y de los verdaderos desafíos provinciales.
En este escenario, la militancia, los intendentes, lonkos, sindicatos y dirigentes territoriales que participaron del acto en Mariano Moreno dejaron un mensaje fuerte: el peronismo neuquino eligió el camino de la transformación, del trabajo colectivo y de la defensa irrestricta de la justicia social, alejándose de las viejas prácticas que tanto daño le hicieron al movimiento.
Mientras a nivel nacional “la motosierra no se detiene”, como recordaron los oradores, en Neuquén el desafío es construir respuestas concretas: obras públicas, becas, acceso a derechos básicos, fortalecimiento de la democracia real y territorial.




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