
Neuquén puso límites y Nación entendió el mensaje
Emiliano Sapag
El rechazo de Neuquén a uno de los proyectos importantes del Gobierno nacional planteó la pregunta del millón: ¿hasta dónde podía sostenerse la buena relación entre Rolando Figueroa y Javier Milei después de que la senadora Julieta Corroza votara contra la modificación de la Ley de Tierras?
El gobierno nacional ha construido buena parte de su dinámica política sobre la lógica amigo/enemigo absoluto entre quienes acompañan sus reformas y quienes se oponen. Neuquén, hasta entonces, había logrado sostener una relación pragmática con la Casa Rosada, acompañando algunas iniciativas nacionales pero conservando autonomía en aquellas discusiones que involucraban intereses provinciales, pero sin comprometer la agenda nacional.
La Ley de Tierras puso esa estrategia a prueba como ninguna otra.
Corroza rechazó la posibilidad de ampliar la extranjerización de tierras y cuestionó especialmente los cambios relacionados con el manejo de los bosques.
La tierra, los recursos naturales y su administración forman parte de una sensibilidad particularmente fuerte en una provincia cuya historia política y económica está atravesada por la defensa de sus recursos.
El gran interrogante era cómo interpretaría ese límite la Casa Rosada y finalmente os acontecimientos posteriores parecen haber dado una respuesta: Nación entendió que la posición neuquina no implicaba convertirse en oposición al Gobierno nacional, sino defender intereses provinciales concretos.
De hecho, el encuentro entre Figueroa y Diego Santilli fue el primer acercamiento político relevante después del rechazo neuquino. Y lejos de producirse una ruptura, ambas administraciones retomaron rápidamente una agenda de acuerdos.
Una lógica diferente
Rolando Figueroa sintetizó la posición provincial antes de viajar a Buenos Aires: “Todo lo que favorezca al ciudadano neuquino lo vamos a apoyar. Como cuando consideramos que algo lo perjudica, nos oponemos. Esa es la independencia y es muy bueno tenerla”.
El propio gobernador utilizó ejemplos concretos para explicarlo: “En particular, en la Ley de Tierras estábamos en contra y nos opusimos, en la Ley de Glaciares nos abstuvimos, en la designación de Lucila Crexell votamos en contra directamente”.

No hay dudas de que estamos frente a un histórico reacomodamiento del poder nacional, que diferencia la estrategia de La Neuquinidad y un grupo de gobernadores que cada vez cobran más influencia en el congreso con la clásica la oposición de los partidos nacionales.
Mientras sectores como el kirchnerismo mantienen con Milei una confrontación política e ideológica que atraviesa prácticamente toda la agenda legislativa, Figueroa intenta ubicarse fuera de esa polarización.
No se trata de ser oficialista ni opositor.
Se trata de evaluar cada iniciativa según su impacto sobre Neuquén.
Pero esa independencia también funciona hacia el otro lado: cuando el gobierno provincial considera que una reforma nacional puede resultar beneficiosa, está dispuesto a acompañarla.
De los límites a los acuerdos
Las reuniones que Figueroa mantuvo en Buenos Aires con Diego Santilli y Luis Caputo terminaron mostrando precisamente esa dinámica.
Uno de los puntos centrales fue la continuidad del régimen de Zona Fría para la Patagonia. Figueroa llegó a Buenos Aires con ese reclamo y salió de Casa Rosada asegurando que Santilli se había comprometido a mantener el beneficio vigente para los usuarios patagónicos.
Para Neuquén la discusión tenía además un componente político difícil de soslayar: se trata de una de las principales provincias productoras de gas del país. “Como provincia productora de hidrocarburos es importante llevarnos este compromiso”, sostuvo Figueroa después del encuentro.
Visto de otra forma, es más que claro que quitar el subsidio al gas e la provincia que provee de gas a todo el país es una medida no solo injusta, sino antipopular.
También hubo coincidencias alrededor de la eliminación de las PASO nacionales, que representa uno de los ejes políticos mas relevantes para la gestión de Milei.
Figueroa considera que las primarias representan un gasto innecesario para el Estado y obligan a los ciudadanos a concurrir a una elección adicional. Por eso anticipó que Neuquén acompañará la iniciativa impulsada por Nación para eliminarlas.
Otro punto de coincidencia apareció alrededor de la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central. El gobernador expresó su respaldo a establecer mayores restricciones sobre la emisión monetaria y el financiamiento del déficit, vinculando esa discusión con la necesidad de terminar con la inflación y proteger el valor de la moneda.
Con Caputo, además, hubo un resultado concreto para las cuentas provinciales: Neuquén acordó avanzar en un Régimen de Extinción de Obligaciones Recíprocas, mediante el cual podrá recibir inmuebles nacionales como compensación por parte de las deudas que Nación mantiene con la provincia. Entre los bienes mencionados aparecen las viviendas inconclusas del Procrear de Centenario.
La Provincia calcula que los saldos pendientes de Nación superan los 300 millones de dólares.
La agenda incluyó también el avance sobre el traspaso de rutas nacionales y la conectividad vinculada con Vaca Muerta, dos temas que forman parte de las negociaciones que Neuquén mantiene desde hace meses con la administración nacional.
Las nuevas reglas de la relación
Lo ocurrido después de la discusión por la Ley de Tierras permite entender mejor el vínculo político que Figueroa intenta construir con Milei.
Neuquén no pretende integrarse al esquema opositor que busca enfrentar al Gobierno nacional en cada discusión, pero tampoco está dispuesto a garantizarle acompañamiento automático.
Figueroa consiguió demostrar que defender los intereses de Neuquén no necesariamente implica romper con Nación. Y la Casa Rosada parece haber aceptado que la buena relación con una provincia estratégica no significa obediencia legislativa.







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