
El costo oculto del superávit: Neuquén paga las rutas que Nación no financia
Emiliano Sapag
Luego del reciente freno provincialista al gobierno nacional en torno a la ley de extranjerización, se ha sumado un punto más de fricción entre las provincias y el gobierno Nacional de Javier Milei. El informe publicado por el periodista de la Nación Hugo Alconada Mon y la explícita confesión del vocero presidencial Adrian Ravier, destaparon un nuevo tema que ocupará buena parte de la agenda política.
Mediante el impuesto al combustible que todos los argentinos pagan en el surtidor, el Gobierno nacional recaudó más de $1,5 billones de un fondo creado específicamente para construir y mantener rutas, pero utilizó apenas una cuarta parte. Mientras que las rutas nacionales exhiben un lamentable estado más de $1 billón permanece colocado en inversiones financieras y el propio Gobierno, pese a ser ilegal, reconoce que esos recursos contribuyen al equilibrio fiscal.
Previo a la publicación del informe vial, el problema era solo que el Gobierno nacional había decidido paralizar buena parte de la obra pública o reducir el gasto en infraestructura. Ahora se sabe que los recursos para repararlas existían, pero se desviaban para sostener otros objetivos financieros.
Los Detalles del informe
Entre el comienzo de la gestión de Javier Milei y mayo de este año, el Sistema Vial Integrado (SisVial) recaudó $1.503.252 millones provenientes de una porción del impuesto a los combustibles líquidos. Sin embargo, solamente $394.406 millones fueron ejecutados en infraestructura vial. La subejecución acumulada alcanzó así al 73,8%.
El resto del dinero no desapareció.
A fines de mayo, más de $1 billón permanecía colocado en instrumentos financieros, fundamentalmente plazos fijos y títulos públicos, mientras otros $37.761 millones permanecían inmovilizados en una cuenta corriente. En total, $1.038.779 millones recaudados para las rutas todavía no habían llegado al asfalto.
La particularidad es que no se trata de recursos generales del presupuesto que el Gobierno decidió no gastar.
El SisVial fue creado específicamente para financiar la construcción, mantenimiento y rehabilitación de la red vial nacional. Es decir que cada vez que un automovilista carga combustible aporta, entre otros impuestos, recursos destinados a ese sistema.
A confesión de partes, relevo de prueba
El vocero presidencial Adrián Ravier reconoció que solamente una parte de esos recursos se destina a Vialidad y que otra queda bajo administración del Ministerio de Economía como parte de la estrategia para alcanzar el equilibrio fiscal.
El dato permite observar bajo otra perspectiva uno de los pilares discursivos del Gobierno nacional.

El equilibrio fiscal continúa siendo el principal activo económico que exhibe Javier Milei. Pero el caso de las rutas demuestra que una parte de ese resultado se construye también postergando gastos que poseen recursos específicamente asignados.
Neuquén, del reclamo a hacerse cargo
En Neuquén esta discusión tiene consecuencias particularmente visibles.
Desde 2024 el gobierno de Rolando Figueroa viene reclamando a Nación soluciones para rutas nacionales deterioradas o con obras paralizadas. Ante la falta de respuestas, la estrategia provincial comenzó lentamente a modificarse: en lugar de esperar que Nación ejecute las obras, Neuquén empezó a pedir autorización para realizarlas directamente.
En septiembre de aquel año, la Provincia llegó a plantear hacerse cargo del mantenimiento de alrededor de 397 kilómetros de rutas nacionales correspondientes a distintos tramos de las rutas 22, 40, 237, 242 y 231.
Pero había una condición particularmente interesante vista desde la información que ahora se conoce.
Neuquén pidió que Nación transfiriera también la parte proporcional de los fondos provenientes del impuesto a los combustibles destinados al Fondo Vial para contribuir al mantenimiento de esas rutas.
Es precisamente una porción de ese dinero la que hoy permanece sin ejecutar.
La Provincia proponía entonces un razonamiento bastante sencillo: si Nación no iba a mantener las rutas, Neuquén estaba dispuesta a hacerlo, pero pretendía recibir los recursos que los propios usuarios ya pagaban para financiar esos trabajos.
Eso no ocurrió en esos términos.
Ruta 22 “La gran avenida”
Después de casi dos años de negociaciones, en abril pasado el Gobierno nacional dictó el decreto 253/2026, que delegó en nueve provincias —entre ellas Neuquén— la posibilidad de otorgar concesiones por peaje para administrar, reparar, ampliar, conservar o mantener tramos de rutas nacionales ubicados en sus territorios.
En Neuquén, el acuerdo alcanzó a la Ruta Nacional 242, que conecta Las Lajas con el paso internacional Pino Hachado, y a un tramo de la Ruta Nacional 22 entre Neuquén capital y Arroyito.
Desde entonces la Ruta 22 ya forma parte de un ambicioso programa provincial de transformación vial en la zona de la Confluencia y prácticamente se ha convertido en el lema de campaña de la gestión del intendente capitalino Mariano Gaido en torno a “la gran avenida”.

Entre las intervenciones proyectadas aparecen ampliaciones de calzada, nuevos puentes, colectoras y obras sobre sectores estratégicos como el empalme con la Autovía Norte, Casimiro Gómez y la bajada de Capex.
Un tema pendiente entre Neuquén y Nación
Por las rutas deterioradas circula buena parte de la producción energética que el Gobierno nacional necesita para aumentar exportaciones, generar dólares y mejorar las cuentas externas.
El mismo Estado que apuesta a Vaca Muerta como uno de los motores de la recuperación económica parece haber decidido que una parte cada vez mayor de la infraestructura necesaria para hacerla funcionar deberá financiarla Neuquén.
El superávit puede cerrar en una planilla.
Las rutas, en cambio, siguen necesitando asfalto.




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