La interna de ATEN llegó otra vez a las aulas: paros sin aval y una pelea política que pagan todos

La conducción provincial cuestionó las medidas impulsadas por la seccional Capital de Angélica Lagunas. Detrás de los paros reaparece una disputa política que ATEN resolvió en las urnas, pero que continúa dentro del gremio
Política14 de septiembre de 2026Emiliano SapagEmiliano Sapag
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La elección de autoridades de ATEN de mayo de 2025 enfrentó mucho más que dos listas sindicales. Puso frente a frente dos concepciones sobre la relación que el gremio docente debía mantener con el Estado y sobre la forma de canalizar sus reclamos. La disputa se resolvió en las urnas, pero más de un año después sus consecuencias siguen atravesando al sindicato y empiezan a trasladarse a las aulas.

Fanny Mansilla, la sucesora de Marcelo Guagliardo, conduce actualmente ATEN provincial, mientras Angélica Lagunas conserva uno de los principales bastiones opositores desde la seccional Neuquén Capital. Y es precisamente desde allí desde donde se impulsaron medidas de fuerza irregulares, sin el aval de la conducción provincial.

Fanny Mansilla Secretaria ATEN
Fanny Mansilla Secretaria ATEN

Mansilla salió a marcar un límite: “Las seccionales no tienen la facultad de convocar por sí solas a una medida de fuerza”. La conducción emitió incluso un comunicado para explicar a los afiliados quién puede convocar formalmente a un paro y qué respaldo gremial tiene cada medida. Según explicó Mansilla, las decisiones adoptadas por algunas seccionales terminaron generando descuentos salariales y días sin clases.

Una elección que no terminó en las urnas

El enfrentamiento tiene historia. En las elecciones de ATEN de 2025, el TEP y la Multicolor Bermellón representaron dos estrategias diferentes dentro del sindicalismo docente.

El sector que finalmente retuvo la conducción provincial construyó durante casi dos décadas una estrategia que podría sintetizarse como “tensar para negociar”: conflicto con el Gobierno cuando considera necesario, pero reconocimiento del Estado como interlocutor con el cual finalmente debe alcanzarse un acuerdo.

La Multicolor Bermellón de Lagunas representa otra concepción. Su construcción está estrechamente vinculada a sectores del Frente de Izquierda revolucionaria y plantea una confrontación mucho más profunda con el Estado provincial y con el sistema capitalista en general. Durante aquella campaña incluso dirigentes nacionales de izquierda como “El Pollor” Sobrero se involucraron públicamente en la elección neuquina, evidenciando que detrás de la disputa gremial también existía una batalla política más amplia.

Los afiliados resolvieron aquella discusión en las urnas y Mansilla quedó al frente del sindicato provincial. Pero Lagunas retuvo Capital y desde allí continúa desarrollando una estrategia de rebeldía absoluta.

Cuando todos pierden

El problema es que esa disputa tiene consecuencias que salpican a toda la sociedad neuquina.

Pierden los docentes, que pueden encontrarse frente a descuentos salariales por medidas cuya convocatoria es desconocida por la conducción provincial de su propio sindicato.

Pierden los estudiantes, porque cada paro representa una nueva jornada sin clases en un sistema educativo donde recuperar efectivamente esos contenidos resulta difícil.

Pierden también las familias. Detrás de cada medida existe una organización cotidiana que se altera: padres y madres que trabajan y deben resolver, muchas veces de un día para otro, qué hacer con sus hijos.

Y pierde el Estado, que tiene la responsabilidad indelegable de garantizar el funcionamiento del sistema educativo y queda obligado a administrar las consecuencias de una pelea que ocurre dentro del propio gremio.

El conflicto tiene también un costado legal, ya que el acuerdo salarial vigente fue sometido a las asambleas de ATEN. Mansilla remarcó precisamente que esas decisiones democráticas deben ser respetadas.

Del reclamo gremial a la construcción política

Mansilla fue explícita sobre su interpretación respecto de por qué continúan estas medidas de fuerza: “No aceptamos que el sindicato sea utilizado para impulsar intereses partidarios o candidaturas”.

La frase toca el corazón de la disputa.

Lagunas no oculta su pertenencia política y la Multicolor mantiene vínculos con las organizaciones que integran el Frente de Izquierda. Esa identidad es legítima dentro de la competencia democrática. El problema aparece cuando resulta difícil distinguir dónde termina una reivindicación gremial y dónde comienza una estrategia partidaria.

La conducción provincial anticipó que utilizará las herramientas previstas por el estatuto ante aquellas conductas que considere antisindicales y pidió que las diferencias vuelvan a discutirse dentro de los mecanismos institucionales de ATEN.

La izquierda más dura encuentra históricamente en la movilización y el conflicto herramientas legítimas de construcción política. Pero cuando esa lógica se traslada de manera permanente al sistema educativo, los costos se socializan.

En 2025, los docentes eligieron qué conducción querían para ATEN. La disputa política, sin embargo, no terminó allí.

Ahora se libra entre la conducción provincial y su seccional más importante. Y cuando esa interna se transforma en días sin clases, deja de ser un problema exclusivo de ATEN para convertirse en un problema de toda la sociedad neuquina.

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