
Luz verde del sindicato petrolero al proyecto de GNL: Rucci respaldó la iniciativa y pidió aprovechar una oportunidad histórica
Emiliano SapagEl respaldo del Sindicato de Petróleo y Gas Privado de Río Negro, Neuquén y La Pampa al proyecto de Gas Natural Licuado (GNL) impulsado por el gobierno provincial e YPF aporta una pieza central al debate que se desarrolla en la Legislatura neuquina.
Conducido por Marcelo Rucci, el gremio representa a más de 25.000 trabajadores y constituye la organización sindical con mayor peso dentro de la actividad hidrocarburífera de la región. Su influencia trasciende las negociaciones salariales y alcanza buena parte de las definiciones estratégicas vinculadas al desarrollo de Vaca Muerta.
Por esa razón, el acompañamiento expresado por Rucci fue leído como una señal de confianza hacia una iniciativa que prevé inversiones por unos 25.000 millones de dólares y que busca posicionar a Neuquén como uno de los principales centros exportadores de gas natural licuado del mundo.
En sus declaraciones, el dirigente sindical puso el foco en una idea que atraviesa toda la discusión energética global: la oportunidad existe, pero no será permanente.

"Es ahora o nunca", resumió Rucci al referirse a la posibilidad de aprovechar la demanda internacional de gas natural antes de que la transición energética modifique las condiciones del mercado mundial.
Desde el sindicato sostienen que el proyecto permitirá ampliar mercados para la producción de Vaca Muerta, sostener inversiones durante décadas y generar miles de puestos de trabajo directos e indirectos. La mirada del gremio parte de una premisa concreta: sin nuevos mercados de exportación, el crecimiento de la producción neuquina encuentra límites cada vez más difíciles de superar.
La posición de Petroleros Privados contrasta con la expresada por ATE Neuquén y su secretario general, Carlos Quintriqueo, quien manifestó cuestionamientos al proyecto junto a organizaciones ambientales y sectores críticos del modelo extractivo.
La diferencia entre ambas posturas refleja además dos lugares distintos dentro del esquema productivo provincial. Mientras Petroleros Privados representa a los trabajadores que desarrollan sus tareas en los yacimientos y que serán protagonistas directos de la construcción y operación de la cadena de valor del GNL, ATE nuclea a trabajadores estatales cuya relación con el proyecto es indirecta y está vinculada principalmente al impacto que la actividad pueda tener sobre los ingresos públicos de la provincia.
Esa distinción ayuda a comprender por qué el pronunciamiento de Rucci tiene una relevancia especial dentro del sector energético. El proyecto requiere inversiones de largo plazo, mano de obra especializada y estabilidad laboral durante años. El gremio petrolero es uno de los actores indispensables para que ese proceso pueda desarrollarse.
La discusión sobre el GNL continuará en distintos ámbitos políticos y sociales, pero el mensaje del sindicato fue claro: para los trabajadores de la industria, la posibilidad de convertir a Neuquén en un exportador global de gas representa una oportunidad histórica que difícilmente vuelva a repetirse en las próximas décadas.




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