

Como si estuviera atrapado en un bucle de tiempo, la historia vuelve a repetirse: los afiliados al gremio de los docentes neuquinos (ATEN) votarán si aceptan o no la propuesta salarial que el gobierno provincial realizó para 2026. La cita es para este miércoles. Y las posiciones están divididas entre quienes consideran que la propuesta se acerca lo máximo posible a lo que pretendía el gremio y los que no se conforman con nada, porque su negocio está en la oposición por la oposición misma. Han hecho negocio con ello y pretenden seguir haciéndolo. Entonces, la razón y el entendimiento no les conviene (en lo personal).
La postura racional y dispuesta a refrendar el acuerdo es la de ATEN Provincia, que conduce la secretaria general Fany Mansilla -quien el sábado último sucedió a su esposo, Marcelo Guagliardo- y la confrontativa es la de ATEN Capital, cooptada por la izquierda, especialmente por el Partido Obrero y la Izquierda Socialista, a la que pertenece Angélica Lagunas, quien hasta el último fin de semana fue la secretaria general de esa seccional. Lagunas es quien más carrera política ha hecho al impulso de los conflictos, con o sin argumentos. Tanto que fue diputada provincial y concejala capitalina. Es por eso que se opone al acuerdo.

Lo que está en juego, este miércoles, es muchísimo y va más allá del derecho de los alumnos a educarse. Afecta directamente a los afiliados a ATEN, los docentes, que en caso de dilatarse el acuerdo (que ATE, UPCN y Viales ya aceptaron) se expondrán a la eventual pérdida de un bono a cobrarse a mediados de enero pero que, obviamente, debe liquidarse antes. Del mismo modo (y por los tiempos administrativos) podrían quedar afuera de los convenios para planes de viviendas, que el gobierno provincial firmará con organizaciones gremiales y sociales.
El esfuerzo que realizó el gobierno es el máximo posible a la luz de la necesidad de no afectar las partidas de otras áreas esenciales y contiene, básicamente, todo lo que los trabajadores anhelaban, es por eso que se espera que se imponga la razón.
La oferta salarial es la mejor de la Argentina (a nivel global y provincia por provincia), en un contexto de país signado por el avance de la gestión nacional contra los derechos de los trabajadores. Es que mientras Balcarce 50 intenta avanzar con la reforma laboral y le impone un techo del 10% anual a las paritarias, Neuquén ofreció la actualización de los salarios de los docentes según la evolución del Índice de Precios al Consumidor (IPC) anualizado entre enero y diciembre de 2026, con aumentos periódicos claramente establecidos. Precisamente eso fue lo que ATEN reclamó en las primeras reuniones. Y consta en el acta (firmada) que los dirigentes se llevaron de la última reunión (la de este lunes).

A la actualización por IPC se suman bonos extraordinarios por 350.000 pesos en enero (el que peligra si no hay acuerdo) y septiembre, la continuidad del FONID (Incentivo Docente) y de la Conectividad con recursos provinciales, además de un esquema de adicionales que reconoce funciones y responsabilidades. El FONID es el mismo que dejó de pagar Nación en 2024.
Hay otros beneficios cuya enumeración podrían resultar tediosa (por lo extensa) que se dan en un contexto de inversiones provinciales sin precedentes, que se traducen tanto en la construcción de escuelas como en beneficios para el sistema como las becas estudiantiles Gregorio Álvarez.
Desentenderse de esta realidad e ir contra de los beneficios y la previsibilidad salarial, sólo puede explicarse en las mezquindades políticas de un pequeño grupo que arrastra a otros en su aventura por conservar los beneficios personales que construyeron a partir de la conflictividad impostada.





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