Nacionalización del petróleo de Neuquén para enviarlo a Cuba: lo que propone Myriam Bregman

Entre elogios a Cuba, críticas a Milei y la defensa de Zanon como modelo económico, la referente del Frente de Izquierda dejó al descubierto qué haría con la principal fuente de riqueza de Neuquén
Política07 de junio de 2026Emiliano SapagEmiliano Sapag

El acto que Myriam Bregman encabezó en el Club Pacífico de Neuquén, permitió observar, qué proyecto de país propone una de las dirigentes con mejor imagen de la Argentina.

A lo largo de su discurso, la referente del Frente de Izquierda repasó varios de los temas que forman parte de su agenda política habitual. Dedicó buena parte de su intervención al caso de Agostina Vega, encuadrándolo como femicidio, en una expresión de la violencia patriarcal y diferenciándose de la interpretación sostenida por la Patricia Bullrich que sostuvo la tesis del homicidio. También sostuvo que las estructuras de poder continúan dominadas por hombres y que los procesos de ajuste económico afectan casi exclusivamente a las mujeres y no a los hombres.

En otro tramo del acto apeló a una frase muy llamativa sobre su forma de entender la política. "Si juntamos la fuerza que demostramos los ricoteros y las mujeres el 3 de junio, tomamos las Malvinas", afirmó ante los militantes presentes.

También volvió a utilizar una de sus expresiones más conocidas para referirse a Javier Milei. Lo definió como un "gatito mimoso" que responde a los intereses de las grandes multinacionales y no como el "león" que intenta representar ante la opinión pública.

Acto Myriam Bregman
Acto Myriam Bregman

Pero para Neuquén hubo una definición mucho más importante que todas las anteriores.

Bregman insistió nuevamente en una de las banderas históricas de la izquierda: la nacionalización de los recursos energéticos para colocarlos bajo control de la denominada "clase trabajadora". Dicho de otra manera, quitar la administración de los recursos petroleros y gasíferos a las empresas y al esquema actual para colocarlos bajo una lógica de control estatal y político.

La propuesta difícilmente pueda pasar desapercibida en una provincia como la de Neuquén. Estamos hablando de la actividad económica que sostiene a Neuquén y al paús, que genera miles de empleos, atrae inversiones multimillonarias y explica buena parte del crecimiento que vive actualmente la provincia.

¿Qué haría la izquierda con la riqueza generada por Vaca Muerta?

Las simpatías políticas que históricamente ha expresado Bregman permiten inferir una respuesta. Su reivindicación permanente de la revolución cubana y de los gobiernos socialistas latinoamericanos como el de Venezuela muestra una concepción donde los recursos estratégicos dejan de pertenecer a quienes los producen para convertirse en herramientas administradas políticamente desde el Estado. En esa lógica, el petróleo de los neuquinos deja de ser una palanca para el desarrollo provincial y pasa a estar disponible para objetivos políticos e ideológicos definidos por el poder central, a sabiendas de lo que ocurrió en Venezuela con este tipo de prácticas.

Y si alguien cree que se trata de una exageración, conviene mirar el principal ejemplo que la propia izquierda utiliza para defender sus postulados económicos: Zanon.

Bregman volvió a reivindicar la experiencia de la fábrica recuperada como un símbolo de resistencia obrera. Sin embargo, la realidad de las últimas dos décadas muestra un panorama muy distinto al relato épico construido alrededor de FaSinPat.

Durante años, la gestión obrera fue presentada como la prueba de que los trabajadores podían administrar una empresa de manera más eficiente que cualquier empresario privado. Pero el paso del tiempo terminó exhibiendo otra realidad. La producción cayó progresivamente, las dificultades financieras se multiplicaron, las deudas crecieron y la supervivencia de la fábrica pasó a depender de subsidios, refinanciaciones, asistencias estatales y rescates permanentes financiados por todos los contribuyentes neuquinos.

Pocas experiencias productivas recibieron tanta ayuda estatal como Zanon.

Mientras se denunciaban los supuestos privilegios del sector privado, miles de millones de pesos provenientes del Estado fueron destinados directa o indirectamente a sostener una estructura que nunca logró demostrar viabilidad económica por sí misma.

Incluso hubo épocas en las que se regalaban cerámicos mientras la fábrica acumulaba problemas estructurales de producción y competitividad.

Si el principal ejemplo que la izquierda exhibe como modelo exitoso terminó dependiendo durante años de subsidios, acumulando deudas y viendo caer su producción, ¿por qué los neuquinos deberían confiar en que la misma lógica funcionaría administrando la industria energética más importante de América Latina?

Por eso resulta particularmente relevante que Bregman haya elegido Neuquén para insistir con estas ideas.

Sin embargo es interesante analizar detrás de los discursos sobre nacionalización y control obrero, como aparece un debate concreto: qué hacer con la riqueza generada por Vaca Muerta.

La dirigente del Frente de Izquierda es hoy una de las figuras políticas con mejor imagen del país. Al igual que Milei, representa una expresión antisistema, aunque desde el extremo opuesto del espectro ideológico. Y precisamente por eso vale la pena prestar atención a lo que propone.

De cara a 2027, Bregman ha rechazado cualquier alianza con el peronismo y mantiene intacto su programa histórico. Un programa que incluye la nacionalización de los recursos estratégicos, el control obrero de la producción y una visión económica inspirada en experiencias que la propia historia latinoamericana ha puesto seriamente en cuestión.

Neuquén escuchó esas propuestas este fin de semana.

Y si Zanon es el antecedente que se ofrece como ejemplo de gestión, los neuquinos tienen derecho a preguntarse qué destino tendría Vaca Muerta si algún día quienes reivindican ese modelo llegaran al poder.

 

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