Explosión del GNL y el desafío de un Neuquén con 2,3 millones de habitantes

La proyección de Federico Sturzenegger sobre la llegada de 1,5 millones de personas a la provincia abre interrogantes sobre empleo, infraestructura y desarrollo. En ese escenario, el proyecto de GNL que comenzó a debatirse en la Legislatura aparece como una pieza clave del futuro económico neuquino.
Política12 de junio de 2026Emiliano SapagEmiliano Sapag
Federico Sturzenegger
Federico Sturzenegger

El ministro de Desregulación y Transformación del Estado de la Nación, Federico Sturzenegger, hizo declaraciones sobre Neuquén que resonaron muy fuerte en todo el país. Según su proyección, en los próximos 30 años Neuquén recibirá un millón y medio de habitantes adicionales. Si se toma como referencia una población actual cercana a los 800 mil habitantes, la provincia podría alcanzar los 2,3 millones de personas hacia mediados de siglo.

Mas allá de que la impactante cifra fue considerada por muchos como irresponsable, por las excesivas expectativas que genera sobre una provincia que ya está colapsada, obliga a mirar el fenómeno desde al menos tres perspectivas distintas: la responsabilidad con quienes llegan atraídos por el llamado "sueño neuquino", la capacidad de infraestructura de la provincia para absorber semejante crecimiento y las razones productivas que explican semejante pronóstico.

La primera dimensión es humana. Miles de personas llegan cada año a Neuquén impulsadas por las oportunidades que genera Vaca Muerta. Sin embargo, el mercado laboral no absorbe automáticamente a todos los que arriban. La industria demanda perfiles técnicos específicos y el costo de vida provincial continúa siendo uno de los más elevados del país. Por eso el gobernador Rolando Figueroa repite una advertencia cada vez que tiene oportunidad: Neuquén crece, pero no hay trabajo para todo el país y quienes decidan migrar deberían hacerlo con una propuesta laboral concreta.

La segunda dimensión es la infraestructura. Si la provincia realmente incorporara un millón y medio de habitantes adicionales, debería construir cientos de miles de viviendas y multiplicar la capacidad de sus redes de gas, electricidad, agua, cloacas, hospitales, escuelas, espacios públicos y rutas.

El propio gobierno provincial reconoció al asumir en el año 2023 un déficit de infraestructura cercano a los 4.000 millones de dólares. Según datos oficiales, ese atraso comenzó a reducirse con un fuerte plan de obras públicas. Al respecto, es interesante observar en el plano político como tanto el gobernador Figueroa como el intendente Mariano Gaido parecen haber construido una estrategia electoral basada menos en la confrontación ideológica y más en la gestión visible: obras, servicios y superávit fiscal como principales argumentos electorales. Se percibe que el electorado que buscó cambios en el 2023, ya no quiere discusiones estériles entre los políticos y buscará hechos concretos para seleccionar su voto en 2027.

Sin embargo, la tercera dimensión es la que explica por qué Sturzenegger imagina semejante crecimiento demográfico. Dicha proyección no surge de una expresión de deseo, sino de proyectos productivos concretos que ya están en ejecución.

El más importante es el oleoducto Vaca Muerta Oil Sur (VMOS), una de las obras energéticas más importantes de la historia argentina. Una vez completado permitirá elevar la capacidad de evacuación de petróleo de la Cuenca Neuquina desde los actuales 650 mil barriles diarios hasta alrededor de 1,2 millones de barriles por día.

La obra permitirá eliminar uno de los principales cuellos de botella que hoy limitan el crecimiento de Vaca Muerta. Las estimaciones privadas calculan que podría generar entre 15.000 y 20.000 millones de dólares anuales adicionales en exportaciones, una cifra que acerca al complejo petrolero neuquino a niveles comparables con los principales complejos exportadores del país.

El petróleo es apenas una parte de la historia.

Esta semana ingresó a la Legislatura neuquina el proyecto impulsado por el gobierno provincial para desarrollar las áreas que abastecerán el futuro complejo exportador de Gas Natural Licuado (GNL). Allí se concentra probablemente una de las apuestas económicas más ambiciosas de las próximas décadas.

Proyecto GNL
Proyecto GNL

Actualmente, el gas de Vaca Muerta ya genera 4.000 millones en exportaciones y, además, permitió sustituir buena parte de las costosas importaciones de GNL que durante años realizó la Argentina mediante buques metaneros. Sin embargo, el verdadero salto de escala llegaría con la posibilidad de licuar el gas para exportarlo masivamente a los mercados internacionales.

El proyecto comenzó a debatirse en legislatura y tuvo como vocero al Diputado Francisco Lepore y contó con el acompañamiento técnico del ministro de Energía de la provincia, Gustavo Medele y su par de Economía, Guillermo Koenig.

El diputado kirchnerista y exsecretario de Energía de la Nación, Darío Martínez, puso en duda la iniciativa por "resignación de recursos" y sus defensores sostienen que al contrario de lo que supone Martinez, el GNL podría convertirse en un nuevo punto de inflexión para la economía no solo provincial, sino para la nacional.

Las estimaciones más optimistas proyectan exportaciones cercanas a los 30.000 millones de dólares anuales una vez alcanzada la madurez del sistema. En términos económicos, equivaldría a sumar una nueva "Pampa Húmeda" exportadora, esta vez basada en el gas.

Diputado Francisco Lepore Bloque Avanzar
Diputado Francisco Lepore Bloque Avanzar

En ese contexto, el debate sobre el proyecto de GNL excede ampliamente una discusión legislativa común. Lo que está en juego no es solamente una nueva inversión energética. Lo que se discute es si Neuquén será capaz de administrar el crecimiento económico más importante de su historia y transformar esa riqueza en desarrollo sostenible para una población que solo puede crecer.

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