La crisis universitaria golpea al corazón del modelo neuquino

Mientras Vaca Muerta multiplica inversiones y Neuquén crece, las universidades públicas atraviesan una crisis que pone en duda quién formará a los profesionales del futuro.
Editorial15 de mayo de 2026Emiliano SapagEmiliano Sapag
Crisis UNCO
Crisis UNCO

Cuando el Gobernador Felipe Sapag impulsó la creación primero de la Universidad Provincial del Neuquén en 1965 y luego de la Universidad Nacional del Comahue en 1971, dejó una frase que todavía resuena en Neuquén: “la UNCo nació para que dejáramos de ser los peones del futuro”. Lejos de ser una frase proselitista, se estaba delineando allí un proyecto de provincia, en el momento donde ninguna industria importante era abastecida por profesionales neuquinos, dejando al nacido en estas tierras en un lugar marginal.

Décadas después, Neuquén vive el mayor boom económico de su historia. Vaca Muerta multiplica inversiones, el turismo crece, las ciudades se expanden y el desarrollo urbano avanza a una velocidad inédita. Pero detrás de esa ola económica sigue resonando la misma pregunta que hace 56 años: ¿quién va a formar a los profesionales, técnicos e investigadores que necesita ese crecimiento si el sistema universitario público entra en crisis? ¿Serán los hijos de los neuquinos, o van a venir de afuera?

La discusión nacional suele concentrarse en Buenos Aires, en la UBA, en auditorías, en disputas ideológicas o en casos de ineficiencia que ocupan horas de televisión. Pero en Neuquén el problema tiene otro rostro. Acá la universidad pública es la puerta de acceso a la movilidad social para miles de familias y a la vez la posibilidad del garantizar el sostén energético nacional.

La Universidad Nacional del Comahue cuenta actualmente con más de 35.000 estudiantes activos distribuidos en 77 carreras entre Neuquén y Río Negro. A eso se suma la Universidad Tecnológica Nacional, que tiene alrededor de 1.000 alumnos en la comarca petrolera.

Del otro lado, el sistema privado universitario neuquino tiene una escala mucho menor. La Universidad de Flores y la Universidad de la Patagónia Argentina reúnen apenas una fracción de esa matrícula. Muchos otros jóvenes recurren a educación privada a distancia o directamente migran a otras provincias para estudiar. Pero eso tiene un costo enorme. No todas las familias pueden pagar cuotas universitarias, alquileres, transporte y manutención fuera de Neuquén.

Párrafo aparte para mencionar un debate estéril que muchas veces surge sin resolución: la universidad pública no compite con la privada; la complementa. Porque para miles de estudiantes la alternativa no es “privada o pública”, mas bien es “estudiar o no estudiar” en una provincia que se está convirtiendo en una potencia energética, tecnológica y turística, “estudiar o no estudiar” se transforma en un tema estratégico.

En entrevista para La Política Neuquén, Ing. Pablo Liscovsky, Decano de la Facultad Regional del Neuquén (FRN) de la Universidad Tecnológica Nacional (UTN), con sede central en la ciudad de Plaza Huincul describe un panorama alarmante. Dice que nunca vio una crisis semejante. Un docente ingresante con dedicación exclusiva cobra alrededor de 1,5 millones de pesos, después de años de trayectoria previa como auxiliar o ayudante de cátedra. Uno con diez años de experiencia ronda apenas los 1,7 millones. Un no docente ingresante percibe cerca de 1,2 millones, incluyendo el adicional por zona patagónica.

Según advierte el decano el principal problema es el salarial ya que el sistema de recursos humanos empieza a vaciarse: docentes que abandonan las cátedras, se generan dificultades para reemplazarlos y deben recurrir de emergencia a graduados jóvenes convocados de urgencia para sostener materias.

“El panorama hacia el futuro es sumamente sombrío y no hay plan B”, resume.

Pablo Liskovsky UTN
Pablo Liskovsky UTN

También plantea otra cuestión sensible: si existen problemas de administración o auditoría en determinadas universidades, deberían resolverse caso por caso y no castigar a todo el sistema universitario en las provincias. Según explicó, la UTN firmó actas para ser auditada por la Sindicatura General de la Nación, pero las auditorías nunca avanzaron, lo que despierta la sospecha de que lo que realmente le interesa al Gobierno Nacional, no es la transparencia, sino justificar el ajuste.

Nadia Márquez busca desacreditar la marcha universitaria

En ese contexto también aparecieron voces oficialistas que buscaron desacreditar la movilización universitaria. La senadora Nadia Márquez, principal defensora de las políticas de Javier Milei en Neuquén, sostuvo en sus redes sociales que la marcha realizada esta semana “no fue por la universidad pública sino política”, y agregó que “si no hubieran marchado cuando Massita les congeló los gastos de funcionamiento o cuando Alberto Fernandez les dejó una inflación del 1000 %”.

Senadora por la Libertad Avanza Nadia Marquez
Senadora por la Libertad Avanza Nadia Marquez

El altisonante planteo sin dudas fortalece su vínculo de lealtad con el núcleo duro conformado por Javier y Karina Milei, donde la confrontación con el sistema universitario funciona como una bandera identitaria. Sin embargo, en el plano neuquino cuestionar la universidad pública a meses de las elcciones en una provincia donde miles de familias dependen de ella para acceder a educación superior puede terminar erosionando su imagen local, especialmente en una sociedad que históricamente asoció universidad pública con movilidad social y desarrollo regional.

La gran contradicción de neuquen

La provincia nunca necesitó tantos ingenieros, geólogos, programadores, docentes, médicos, licenciados en turismo, urbanistas y técnicos especializados. Pero al mismo tiempo, el sistema que forma ese capital humano atraviesa uno de los momentos más delicados de las últimas décadas.

Por ello la discusión además de ser universitaria es económica y productiva. Vaca Muerta puede atraer inversiones multimillonarias. El turismo puede crecer. Las ciudades pueden expandirse. Pero ninguna provincia se desarrolla de verdad si importa permanentemente el conocimiento desde afuera o si obliga a sus jóvenes a irse para estudiar.

La pregunta que emerge de la crisis no es cuánto cuesta sostener la universidad pública sino cuánto puede costarle a Neuquén quedarse sin ella.

El auxilio provincial frente a la crisis

Frente al retiro del financiamiento nacional, el gobierno provincial y algunos municipios comenzaron a intervenir para sostener parcialmente al sistema universitario regional.

La gestión de Rolando Figueroa firmó distintos convenios con la Universidad Nacional del Comahue orientados a vincular la formación académica con las necesidades productivas de Neuquén. Entre ellos aparecen programas de capacitación para áreas estratégicas, investigaciones aplicadas, asistencia técnica y formación de recursos humanos para sectores como salud, producción y trabajo.

Uno de los ejes más visibles fue el fortalecimiento de las Becas Gregorio Álvarez, que incluyen apoyo económico para estudiantes universitarios, especialmente para quienes deben trasladarse desde otras localidades o sostener estudios a distancia. El programa contempla montos de hasta 500 mil pesos para situaciones de desarraigo.

La Provincia también impulsó la creación de una nueva sede de la UNCo en el Alto Neuquén, con base en Chos Malal y extensiones en Andacollo y Buta Ranquil, donde actualmente cursan más de 500 estudiantes carreras vinculadas a minería y topografía, áreas directamente asociadas al perfil productivo de la región.

A eso se suman medidas indirectas pero relevantes, como la implementación del boleto estudiantil gratuito para universitarios y terciarios, y convenios específicos para sostener actividades académicas y científicas. Uno de ellos destinó 28,8 millones de pesos para becas de estudiantes de la UNCo que participaron en tareas de prevención sanitaria contra el dengue.

En paralelo, la Municipalidad de Neuquén también salió a auxiliar financieramente a la universidad. En 2025 aportó más de 269 millones de pesos para cubrir facturas eléctricas del campus Neuquén y anunció nuevas aulas modulares e inversiones en infraestructura, iluminación, accesibilidad y mejoras en el comedor universitario.

Sin embargo, incluso dentro de ese esquema de acompañamiento provincial y municipal, las autoridades universitarias advierten que ninguna ayuda local puede reemplazar el financiamiento estructural que corresponde al Estado nacional. Porque el problema de fondo no es solamente sostener edificios o pagar servicios: es evitar el vaciamiento progresivo del sistema docente y científico que forma el capital humano que Neuquén necesitará durante las próximas décadas.

 

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