
Derrota contundente de La Libertad Avanza en Santiago del Estero: la elección que Neuquén mira con atención
Emiliano Sapag
La Libertad Avanza volvió a comprobar una tendencia. La capacidad de la figura de Javier Milei para ordenar el voto a nivel nacional, no siempre se traslada a las elecciones provinciales y municipales.
En las elecciones municipales del pasado domingo en Santiago del Estero, el contraste fue muy significativo. El oficialismo provincial se impuso con comodidad, mientras que La Libertad Avanza consiguió apenas tres concejales sobre los 194 cargos municipales que estaban en disputa. Un resultado muy lejano de la centralidad política que hoy conserva el Presidente a nivel nacional.
Desde que asumió Milei comenzaron a convivir dos fenómenos distintos. Por un lado, las elecciones nacionales, donde el Gobierno suele construir una competencia muy polarizada entre dos modelos de país. Allí la discusión gira alrededor de la inflación, el equilibrio fiscal, el temor al regreso del kirchnerismo, el rol del Estado o las extravagantes formas que adquiere el liderazgo presidencial. Es el terreno donde Milei se siente más cómodo.
Por otro lado aparecen las elecciones provinciales y municipales, donde el debate cambia por completo. La agenda deja de ser ideológica para volverse concreta: rutas, hospitales, escuelas, obras públicas, seguridad, servicios, intendentes y gobernadores. Allí los oficialismos locales suelen recuperar protagonismo.
Otro ejemplo cercano es el de la provincia de Buenos Aires en 2025. La elección provincial mostró una derrota importante del oficialismo nacional, mientras que pocas semanas después, en las legislativas nacionales, La Libertad Avanza volvió a imponerse en el mismo territorio. El electorado diferenció claramente qué estaba votando en cada oportunidad.
Esto Significa que muchos votantes parecen separar dos planos distintos.
Cuando eligen Presidente o diputados nacionales votan quién quieren que conduzca la Argentina.
Cuando eligen gobernador, intendente o concejales muchas veces priorizan otra lógica: quién administra mejor su ciudad o su provincia.
Esa diferencia es particularmente relevante para Neuquén.
Rolando Figueroa viene construyendo una estrategia basada justamente en esa provincialización del debate. Desde el comienzo de su gestión insiste en que Neuquén debe discutir desde sus propios intereses, administrar sus recursos y sostener un modelo de desarrollo propio, evitando quedar atrapada en la grieta nacional.
El oficialismo provincial observa con atención cada elección porque busca confirmar una hipótesis política: que una buena imagen presidencial no garantiza automáticamente un buen desempeño de La Libertad Avanza cuando la campaña deja de ser nacional.
De hecho, cuanto más se acerca la elección al vecino, al barrio o a la gestión concreta, mayor peso adquieren los liderazgos locales.
Esto significa que la gestión provincial empieza a competir con la identidad partidaria.
Por supuesto, tampoco conviene sacar conclusiones definitivas.
Las elecciones nunca son idénticas entre sí. Santiago del Estero posee un sistema político muy particular, con un oficialismo consolidado desde hace décadas y una oposición fragmentada. Extrapolar automáticamente esos resultados sería un error. Pero sí aparece una señal interesante.
Otro rasgo observable en la nueva dinámica política provincial, es que mientras dirigentes nacionales con fuerte peso político, como Diego Santilli, mantienen una relación institucional cercana con el gobierno de Rolando Figueroa, el principal respaldo que La Libertad Avanza ha mostrado hacia su armado provincial pasó por el denominado "Equipo Rocket". Iñaki Gutiérrez y Eugenia Rolón desembarcaron hace unos meses en Neuquén para fortalecer la estrategia digital de Nadia Márquez y Pablo Cervi.

Precisamente, tras la contundente derrota libertaria en Santiago del Estero, parte de las críticas internas comenzaron a apuntar a ese modelo de construcción política, excesivamente apoyado en la comunicación digital y las redes sociales. El interrogante que se abre también para Neuquén es si esa herramienta, decisiva en las campañas nacionales de Javier Milei, alcanza para competir en elecciones donde pesan mucho más la territorialidad, los candidatos locales y la gestión.
En definitiva la Libertad Avanza demuestra ser una maquinaria electoral muy potente cuando la boleta lleva implícita la discusión sobre Javier Milei y el rumbo del país.
Todavía debe demostrar que esa potencia puede sostenerse cuando el votante deja de elegir un proyecto nacional y comienza a preguntarse quién puede administrar mejor su provincia, su ciudad o su barrio.
Considerando que en Neuquén las elecciones a Gobernador casi con seguridad serán entre agosto y septiembre, separadas de las presidenciales de octubre, esa probablemente sea una de las grandes preguntas que empezará a responder la política neuquina de cara a 2027.




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