
El reacomodamiento sindical: los gremios buscan su lugar en el nuevo mapa político de Neuquén
Emiliano Sapag
Durante décadas, la relación entre el sindicalismo y la política neuquina funcionó bajo una lógica relativamente estable. Los grandes gremios no necesitaban construir partidos propios porque ya tenían espacios políticos que los contenían. El Movimiento Popular Neuquino representaba el ámbito natural de buena parte del sindicalismo vinculado a la actividad petrolera, mientras que el peronismo concentraba a numerosos dirigentes de los gremios estatales. La izquierda, por su parte, desarrolló desde hace años su propia expresión sindical y electoral.
Ese esquema ha quedado desarmado luego del 2023.
La histórica derrota del MPN y la crisis del peronismo han fragmentado parte del sistema político, obligando a los sindicatos a redefinir su estrategia. Algunos optan por construir herramientas electorales propias; otros comienzan a explorar nuevas alianzas de cara a las elecciones provinciales de 2027. En todos los casos, el movimiento sindical vuelve a convertirse en un actor cuya ubicación dentro del tablero político merece atención.
El caso más visible dentro del sindicalismo privado es el de Marcelo Rucci. Tras tomar distancia del Movimiento Popular Neuquino, el secretario general del Sindicato de Petroleros Privados decidió conformar su propio partido político, “Fuerza Neuquina y Federal”. En los últimos días anunció un entendimiento con César Godoy, secretario general de la UOCRA Neuquén, que nuclea unos 5300 trabajadores, con el objetivo de comenzar a construir una alternativa con proyección electoral.
El sindicato petrolero continúa siendo probablemente la organización gremial con mayor capacidad económica y de movilización de la provincia, con 25.000 afiliados con los mayores salarios del país y está decidido a hacerlo valer en una provincia donde Vaca Muerta concentra buena parte de las expectativas de crecimiento para las próximas décadas.
Además, existe un antecedente que ayuda a dimensionar esa apuesta. En 2013, Guillermo Pereyra, entonces secretario general del gremio petrolero, venció en las PASO a la lista azul del MPN que hasta ese momento parecía imbatible, para luego convertirse en el candidato más votado para el senado en la provincia de Neuquén. Aquella victoria demostró que el liderazgo sindical podía transformarse en un capital electoral de gran magnitud cuando encontraba una estructura política que lo respaldara.
Del otro lado del mapa sindical aparecen los gremios estatales.
Carlos Quintriqueo, secretario general de ATE Neuquén, dio un paso que pocos dirigentes gremiales se habían animado a dar al competir con una herramienta política propia en las elecciones legislativas nacionales de 2025. El resultado, cercano al 8% de los votos, le permitió instalarse como un actor con peso propio dentro del escenario provincial.

Esta semana Quintriqueo fue el dirigente sindical con mayor exposición pública en Neuquén. Quien lidera el gremio con mayor cantidad de afiliados en Neuquén con 32.000, primero difundió una fotografía junto al gobernador bonaerense Axel Kicillof y alimentó las especulaciones sobre el lugar que podría ocupar dentro del proceso de reorganización que intenta impulsar el peronismo a nivel nacional. No constituye una alianza electoral, pero sí una señal política que comienza a ser observada con atención en la provincia. Luego, volvió a ocupar el centro de la escena al cerrar la negociación paritaria con el Gobierno provincial, que estableció un nuevo piso salarial para los trabajadores estatales desde agosto.
Un caso diferente es el de Angélica Lagunas. La dirigente de ATEN Capital representa una tradición política completamente distinta a la de Quintriqueo o Rucci. Su referencia no está en el Frente Justicialista ni en el antiguo esquema del MPN, sino en el Frente de Izquierda y de los Trabajadores (FIT), un espacio que históricamente ha buscado construir representación institucional en Argentina y en Neuquén desde una visión socialista revolucionaria, profundamente crítica del sistema político y económico vigente.
En 2023 obtuvo alrededor del 5% de los votos como candidata a intendenta de la ciudad de Neuquén y, desde la conducción de ATEN Capital, sostiene una estrategia que rechaza la negociación política tradicional como eje de construcción. Probablemente no exista acuerdo salarial que conforme al espacio que representa Lagunas. Su sector plantea transformaciones estructurales del sistema institucional y económico, en línea con la agenda nacional del Frente de Izquierda, que utiliza la construcción sindical como uno de sus principales espacios de representación política.

En definitiva, más que un avance del sindicalismo sobre la política, lo que comienza a observarse es un reordenamiento de las relaciones entre ambos.
De cara a 2027, esa puede ser una de las variables políticas menos observadas y, al mismo tiempo, una de las más relevantes. En un escenario donde difícilmente una fuerza alcance por sí sola la mayoría necesaria para gobernar, la construcción de alianzas volverá a ser determinante. Y allí los sindicatos, con capacidad de movilización, estructura territorial y representación de sectores estratégicos de la economía provincial, podrían convertirse en socios tan buscados como influyentes.




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