

En los últimos días, La Libertad Avanza (LLA) sorprendió al sellar un acuerdo con Unión por la Patria y el massismo para designar a los nuevos miembros de la Auditoría General de la Nación (AGN), el organismo constitucional encargado de fiscalizar el manejo de fondos públicos del Estado nacional. Este pacto, lejos de la retórica de confrontación que suele manejar el oficialismo libertario, fue duramente cuestionado incluso por referentes del PRO, con quienes hasta hace poco compartían bloque en Diputados.
Designaciones que revelan alianzas
El acuerdo permitió la designación de Mónica Almada (libertaria, cercana a Lule Menem), Juan Ignacio Forlón (kirchnerista vinculado a Máximo Kirchner) y Pamela Caletti (ex diputada y figura del gobernador salteño Gustavo Sáenz). Los tres ejercerán como auditores por los próximos ocho años, consolidando una estructura que, paradójicamente, reproduce el modelo de reparto de cargos tan criticado por los libertarios.

Silencio estratégico en Neuquén
Lo llamativo es que en Neuquén, varios de los autoproclamados “renovadores de la política” y defensores de la lucha contra la casta, no han emitido palabra sobre este acuerdo. Su silencio contrasta fuertemente con las duras críticas que suelen dirigir contra el kirchnerismo, lo que refuerza la idea de una “doble vara” a la hora de juzgar alianzas, según la conveniencia coyuntural.

El quiebre con el PRO
La votación generó un profundo quiebre en la alianza legislativa entre LLA y el PRO. El presidente del bloque macrista fue uno de los primeros en denunciar públicamente el acuerdo, revelando que Martín Menem negoció directamente con el kirchnerismo y con bloques provinciales como el de Salta y Misiones (Innovación Federal). Este giro dejó en evidencia el pragmatismo de LLA y generó tensiones internas que aún no se disipan.
Un control clave en manos de aliados
La Auditoría General de la Nación supervisa las cuentas del Poder Ejecutivo y sus informes son revisados por el Congreso. Aunque se suponía que debía estar controlada por la principal fuerza opositora, el reparto negociado terminó beneficiando a un abanico de actores políticos, consolidando una estructura más funcional al equilibrio político que al control institucional real. A futuro, se prevé que otros bloques como la UCR o el PRO intenten recuperar espacio.
¿Rebeldía selectiva o estrategia?
La ausencia de críticas por parte de los libertarios neuquinos invita a pensar si realmente existe una nueva forma de hacer política o si se trata de una estrategia oportunista. Lo que queda claro es que la lucha contra la casta tiene límites cuando se trata de preservar espacios de poder. Y en ese escenario, el electorado también toma nota de quién denuncia con convicción y quién lo hace según la conveniencia del momento.





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