
San Martín, entre las operaciones políticas y una inversión que empieza a cambiar la ciudad
RedacciónEn San Martín de los Andes conviven por estos días dos agendas muy diferentes. Una está atravesada por las disputas, los cuestionamientos y los intentos de algunos sectores de llevar cada discusión al terreno político. La otra se mide en escuelas, rutas, viviendas, servicios, pavimento y grandes proyectos urbanos. Desde que asumió Rolando Figueroa, el Gobierno provincial puso en marcha un paquete de inversiones que busca revertir décadas de atraso en una de las ciudades que más creció en Neuquén. El número permite dimensionar esa transformación: son 35 obras finalizadas, en ejecución o próximas a comenzar, con una inversión superior a los $288.000 millones.
Una deuda histórica que empezó a transformarse en obras
El punto de partida ayuda a comprender la magnitud del proceso. San Martín llegó a esta etapa con déficit de escuelas, barrios con dificultades para acceder a servicios, problemas de conectividad y falta de pavimento, al mismo tiempo que su población y actividad turística continuaban creciendo. Ese escenario también estuvo atravesado por una fuerte disputa política: el intendente Carlos Saloniti fue objeto de un proceso de desgaste que tuvo su punto máximo en un pedido de juicio político, impulsado a partir de seis cuestionamientos contra su gestión. El jefe comunal decidió enfrentar las acusaciones, pidió exponer ante el Concejo Deliberante y durante casi cuatro horas respondió los cargos, presentó sus argumentos y rechazó las irregularidades que se le atribuían.
Finalmente, el juicio político fue rechazado, luego de que Saloniti lograra responder las denuncias planteadas en su contra. Mientras una parte de la política local concentraba sus esfuerzos en esa disputa, la gestión provincial comenzó a desplegar inversiones sobre problemas estructurales: el Parque Lineal Pocahullo, las intervenciones sobre las rutas provinciales 48 y 62, los proyectos hacia Meliquina y Lolog, las mejoras del aeropuerto Chapelco, urbanizaciones y nuevas soluciones habitacionales forman parte de una planificación que apunta a preparar la ciudad para las próximas décadas.
La educación como uno de los símbolos del cambio
Quizás donde mejor puede observarse el contraste con los años anteriores sea en infraestructura educativa. Durante los primeros años de gestión se terminaron tres escuelas rurales en Lago Lolog, Pil Pil y Lago Hermoso, mientras avanzaron nuevos proyectos largamente reclamados por la comunidad. Están en ejecución el edificio propio del CPEM 96, la Escuela Integral de Adolescentes y Jóvenes con Discapacidad N°3 y distintas ampliaciones, mientras se sumaron proyectos como el Centro de Iniciación Artística N°5 y el Centro de Formación Profesional N°19, cuya construcción fue adjudicada por más de $7.451 millones. La Provincia pasó así de administrar una demanda educativa acumulada a intentar resolver estructuralmente buena parte de ella.
Rutas, accesos y una nueva escala para San Martín
La transformación también pasa por la conectividad. La Provincia avanzó con las rutas hacia Lolog y Meliquina, la repavimentación de la Ruta 48 y proyectó nuevas intervenciones para mejorar los ingresos y egresos de una ciudad cuya estructura vial quedó chica frente al crecimiento. Entre los proyectos anunciados aparece el Acceso Alternativo Norte, estimado en unos 6 millones de dólares, junto con el asfaltado de los callejones Torres y Gingins y nuevas rotondas sobre la Ruta Nacional 40 para ordenar el tránsito en la Vega. Allí aparece también una cuestión política: Provincia dejó establecido que determinados proyectos estratégicos necesitan las autorizaciones correspondientes del Concejo Deliberante de San Martín de los Andes. Los recursos y proyectos están sobre la mesa y la política local también deberá hacer su parte para acelerar las soluciones.
Natatorio, terminal y Centro de Convenciones: pensar otra ciudad
Hay proyectos que incluso exceden la resolución de las necesidades básicas y apuntan a cambiar la escala de San Martín. La Provincia proyectó el primer natatorio cubierto de la localidad y anunció una nueva Terminal de Ómnibus, con un edificio previsto de 6.800 metros cuadrados, 16 dársenas y una inversión estimada en 16 millones de dólares. El traslado permitiría además reconvertir la actual terminal en un Centro de Convenciones, una infraestructura estratégica para romper la estacionalidad turística. La apuesta es que San Martín pueda captar congresos, encuentros y eventos durante todo el año, generando actividad económica más allá de las temporadas tradicionales de verano e invierno.
Mientras algunos discuten, la infraestructura avanza
Es allí donde aparece la paradoja política. Mientras algunos sectores parecen concentrados en profundizar conflictos, cuestionar permanentemente o poner obstáculos, la Provincia sostiene una inversión que atraviesa prácticamente todas las necesidades estructurales de San Martín. Educación, salud, vivienda, agua potable, rutas, transporte, deporte y urbanización forman parte de una misma agenda. En Chacra 30 avanza infraestructura sanitaria y educativa; en Aitue se trabaja para dotar de servicios a 200 lotes; Caleuche suma soluciones habitacionales y lotes con servicios; y diferentes proyectos buscan mejorar la conectividad de una ciudad que durante años creció mucho más rápido que su infraestructura. Incluso el propio intendente Carlos Saloniti reconoció públicamente el nivel de acompañamiento e inversión que la localidad está recibiendo del Gobierno provincial.
Una discusión que excede a Figueroa y Saloniti
Por eso, reducir el momento que atraviesa San Martín a las disputas políticas circunstanciales sería perder de vista lo esencial. Controlar, cuestionar y discutir decisiones forma parte de la democracia; convertir cada proyecto en un campo de batalla es otra cosa. Hay obras que requieren acuerdos institucionales, autorizaciones municipales y decisiones del Concejo Deliberante. Y cuando existen inversiones provinciales disponibles para resolver problemas históricos, la política local también queda frente a una responsabilidad: decidir si facilita una transformación que excederá ampliamente los mandatos actuales o si queda atrapada en las peleas de la coyuntura.
Las obras quedarán cuando pase el ruido político
La dimensión del proceso permite una lectura más profunda: 35 obras y más de $288.000 millones no representan simplemente una sucesión de anuncios. Desde las escuelas de Lolog, Pil Pil y Lago Hermoso hasta el CPEM 96, el CFP 19, el CIART 5, las rutas, urbanizaciones, viviendas, el futuro natatorio, la nueva terminal y el Centro de Convenciones, aparece una planificación que busca modificar estructuralmente San Martín de los Andes. Mientras algunos apuestan al desgaste político del presente, la gestión de Rolando Figueroa intenta construir una ciudad para las próximas décadas. Las discusiones actuales pasarán; las obras, si se concretan como están proyectadas, quedarán. Y probablemente sea allí donde, con el tiempo, termine midiéndose el verdadero impacto político de esta etapa.









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