Picún Leufú, el espejo de un Neuquén que se reinventa

Obras de servicios, pavimento y un ambicioso proyecto de riego convergen en Picún Leufú, donde Neuquén empieza a transformar la renta de Vaca Muerta en infraestructura para diversificar su economía.
06 de septiembre de 2026RedacciónRedacción

Hay localidades que, sin proponérselo, terminan resumiendo el rumbo de una provincia entera. Picún Leufú es una de ellas. En pocas semanas, distintas obras que ya se encuentran en marcha o en proceso de licitación convergieron sobre este punto del interior neuquino y, juntas, dibujan algo más que una serie de intervenciones: una síntesis de hacia dónde camina Neuquén cuando mira más allá de Vaca Muerta.

El primer trazo es el más cotidiano: cloacas y gas. Una licitación pública con un presupuesto que supera los 1.537 millones de pesos llevará redes de servicios básicos al Barrio Portal de las Rosas. Es la parte menos épica pero más estructural del desarrollo: sin servicios, no hay ciudad que crezca ordenada. El segundo trazo es la conectividad interna: la pavimentación de la Avenida Maestro Sosa, una de las arterias más transitadas de la localidad, con una inversión cercana a los 1.460 millones de pesos que combina aporte provincial y compromiso municipal.

Pero el trazo que le da sentido a los otros dos es el tercero, el más silencioso: el proyecto en licitación para ampliar en 54.000 hectáreas el sistema de riego del Corredor del Viento, entre Picún Leufú y Piedra del Águila, una franja paralela al río Limay y la Ruta Nacional 237. La iniciativa apunta a diversificar la matriz productiva y ampliar la frontera agropecuaria, con impacto directo estimado sobre unos 7.700 habitantes. Ahí está la clave. No es solo una localidad que recibe asfalto y cloacas; es una región que empieza a imaginarse productiva más allá del gas y el petróleo.

La renta de hoy, la provincia de mañana

Esa lectura no es una interpretación forzada: es, textualmente, el eje del discurso que el gobernador Rolando Figueroa viene sosteniendo dentro y fuera del país. En su reciente gira por Washington, ante el Banco Mundial y el BID, planteó que la provincia debe dotarse de toda la infraestructura necesaria porque ya está construyendo el “post Vaca Muerta”, en referencia a una reconversión productiva con eje en el turismo, la producción y los servicios. El mismo mensaje repitió en el Neuquén Day 2026, donde afirmó que la provincia “ya inició su transformación”.

La pregunta que se viene formulando —qué hará Neuquén con la renta hidrocarburífera una vez que empiece a bajar la curva de crecimiento del no convencional— encuentra en Picún Leufú una respuesta concreta y verificable. No un anuncio: una licitación con presupuesto, plazo y apertura de sobres. La provincia está convirtiendo ingreso extraordinario en activos permanentes, que es exactamente la operación que las economías de enclave suelen fracasar en hacer.

El federalismo que se construye desde adentro

El contexto le agrega densidad política al gesto. Mientras la Nación se retrae en el financiamiento de obras y las provincias absorben el costo del deterioro acumulado, Neuquén hace lo contrario: sostiene un modelo donde el Estado provincial conserva un papel central en el desarrollo económico y social, absorbiendo obras y servicios apoyado en la renta de Vaca Muerta. Y lo hace, además, sin romper puentes. Figueroa cuestiona con firmeza una distribución federal que considera desfavorable —regalías que nunca compensaron una coparticipación históricamente baja, tributos centrales de una provincia exportadora que quedan fuera del reparto—, pero evita convertir esa discusión estructural en una batalla abierta con la Casa Rosada. Los números acompañan el discurso: en el primer trimestre de 2026 la provincia sostuvo el superávit financiero mientras la inversión real directa crecía un 144% interanual. Obra pública en expansión con las cuentas ordenadas: la combinación que hoy escasea en el mapa argentino.

Ahí aparece el verdadero contenido federal del caso. Federalismo no es únicamente el reclamo hacia arriba; es también lo que una provincia hace hacia adentro de su propio territorio. Que Picún Leufú —una localidad del interior, lejos del corazón productivo de la Confluencia y de los focos de Añelo— reciba simultáneamente servicios básicos, pavimento urbano y la planificación de un futuro polo agrícola, es la traducción territorial de un principio: el desarrollo no puede concentrarse solo donde ya está el dinero.

Una postal del Neuquén que viene

Figueroa suele explicar el financiamiento internacional de estas obras con una fórmula simple: fue posible “porque ordenamos la provincia”. La secuencia de Picún Leufú permite verlo funcionando: orden fiscal que habilita crédito y planificación, planificación que se convierte en licitaciones, licitaciones que se convierten en cloacas, asfalto y hectáreas bajo riego.

Es probable que, dentro de una década, el Corredor del Viento sea leído como uno de los puntos donde Neuquén empezó a dejar de ser exclusivamente una provincia energética. Y quizás lo más significativo sea eso: que la transformación no arrancó con un acto en la capital, sino con una apertura de sobres en una localidad de 7.700 habitantes. El Neuquén que viene se está firmando, obra por obra, en el interior.

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06 de septiembre de 2026
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