
LA POLITICA NEUQUINA SE DESPEGA DE MILEI
Emiliano Sapag
En política, para ganar se requiere adueñarse de la agenda pública, es decir, de la conversación que subyace en el ideario nacional. Es el equivalente en el fútbol a tener la pelota.
Quien no tiene la pelota no tiene chances de convertir goles y está condenado a sufrir una derrota. En el mejor de los casos logrará un agónico empate, pero nunca, jamás ganará el partido.
Hasta hace apenas tres o cuatro meses, Javier Milei parecía tener completamente dominada la agenda política y económica argentina. La pelota estaba en sus pies: En lo económico, el gobierno hablaba de inflación, superávit fiscal, ajuste, y desregulación económica. En lo político, se hablaba de la batalla cultural, de los casos de corrupción de Cristina Kirchner ya presa y de Massa con la turbia bicicleta del dólar oficial, de las internas de La Cámpora con Kicillof y la cruzada ética y legal contra los dirigentes de la AFA.
Hasta hace muy poco, Milei daba conferencias alrededor del mundo, recibía premios internacionales, gozaba de las caricias políticas financieras y simbólicas de Donald Trump y “domaba” públicamente a los críticos de su modelo económico en un divertido show retórico que llenaba programas de radio, streaming y televisión.
En ese contexto, bien podía pensarse que La Libertad Avanza tenía posibilidades concretas de crecer con fuerza en la Provincia de Neuquén, especialmente en distritos históricamente más cercanos a las ideas de centroderecha, como Neuquén capital, Villa La Angostura o San Martín de los Andes. Incluso podía proyectarse al espacio libertario como el principal opositor a una eventual reelección de Rolando Figueroa.
El impensado desgaste de Javier Milei provocado por Manuel Adorni
Sin embargo, por esos giros inesperados que tiene la política, el oficialismo nacional pasó rápidamente de dominar la agenda a ser víctima de ella.
Desde hace por lo menos dos meses, la mayor parte de la discusión pública gira alrededor de sospechas, internas y cuestionamientos políticos que erosionan al gobierno nacional. Primero fue el reprochable viaje a Estados Unidos de su vocero Manuel Adorni y su esposa en un vuelo oficial bajo la excusa de “deslomarse” o de viajes dudosamente financiados por su amigo y socio Marcelo Grandío. Hasta allí nada grave. Más tarde comenzaron las versiones alrededor de la compra de un departamento en Caballito y de la remodelación de una casa en un country exclusivo. Luego llegaron las polémicas vinculadas a supuestas jubiladas prestamistas de dudosa procedencia y finalmente las versiones sobre pagos millonarios a contratistas para refacciones privadas difíciles de compatibilizar con un sueldo estatal. Así, tema tras tema, la agenda pública empezó a poblarse de explicaciones incómodas, o peor aún, la falta de explicaciones, para un gobierno que hasta hace poco parecía discutir solamente economía y liderazgo. Ahora las pantallas argentinas están repletas de temas atrapantes para la audiencia, pero que debilitan sistemáticamente al gobierno. Lo mas asombroso, continuando la analogía futbolística, es el golazo en contra que supone la no renuncia o despido de Adorni como Secretario y vocero presidencial.
A eso se suma una ya indisimulable interna entre Karina Milei y Martín Menem por un lado, y Santiago Caputo por el otro. Una pelea de poder dentro del propio corazón libertario que desnuda tensiones y falta de control, en un espacio político que hizo del verticalismo y la conducción fuerte uno de sus principales atributos discursivos.
Como afecta la crisis nacional a los representantes de Milei en Neuquén
Ese desgaste nacional inevitablemente termina afectando a los representantes libertarios de todas las provincias argentinas.
Porque ser representante de un partido nacional en una provincia como Neuquén requiere sí o sí de dominio de agenda general. Ese es el insumo del que se alimentan los referentes locales para reproducir políticamente en el territorio. Es el manantial de buenas noticias, de peleas épicas, de legitimidad y de argumentos para justificar una digna batalla electoral.
Sin esos insumos, la participación política corre el riesgo de volverse errática o estéril, especialmente cuando la dependencia respecto del líder nacional es prácticamente absoluta. Y eso es exactamente lo que hoy parece ocurrir en Neuquén.

Sin la potencia de la agenda nacional de Javier Milei funcionando como motor político, la principal referente libertaria de la provincia, la senadora Nadia Márquez, parece refugiarse cada vez más en los dos perfiles desde los que construyó su identidad pública: por un lado el religioso e ideológico, vinculado a su historia como pastora evangelista; y por otro, el institucional, ligado a su rol como senadora nacional en Buenos Aires y presidenta de la comisión de Legislación General. Sin embargo, entre ambos perfiles todavía no logra consolidarse una imagen clara de liderazgo opositor provincial capaz de disputar políticamente la agenda neuquina en temas concretos como empleo, vivienda, salud, educación, infraestructura o desarrollo.
Mientras tanto, la Neuquinidad aprovecha el vacío de poder nacional
El gobernador ha construido durante estos meses una agenda provincial intensísima, basada en anuncios, inauguraciones, acuerdos, recorridas y gestión territorial. Una catarata de obras y hechos políticos que, sumados a las acciones de los distintos intendentes alineados con el oficialismo provincial, por momentos parecen incluso demasiados para asimilar, pero que muestran con claridad la existencia de una agenda neuquina activa y positiva de la cual podría discutirse en términos de objetivos prioritarios o alguna omisión dentro de las infinitas necesidades de una provincia tan dinámica como Neuquén, pero que sin dudas está vinculada a las necesidades cotidianas de la población.
Dentro de esa estrategia política también aparece un reparto de roles bastante evidente dentro del oficialismo neuquino. Mientras Rolando Figueroa mantiene un perfil institucional, diplomático y negociador con la Casa Rosada —buscando preservar la relación con Nación y sostener los intereses estratégicos de Neuquén vinculados a Vaca Muerta, la obra pública y la infraestructura energética—, es su mano derecha, la Senadora Julieta Corroza quien suele ocupar el lugar más confrontativo frente a las políticas de Javier Milei.

Corroza se convirtió en una de las voces más críticas del mileísmo dentro del oficialismo neuquino, marcando diferencias en al menos tres ejes centrales: Primero, al manifestarse en contra de la designación diplomática de la neuquina Lucila Crexell, en una postura que buscó despegar al gobierno provincial de acuerdos políticos cuestionados públicamente. Segundo, al reivindicar la necesidad de un Estado presente, diferenciándose explícitamente de la idea de “Estado ausente” promovida por Javier Milei. Y tercero, al impulsar el debate por una ley de Ficha Limpia, tomando como referencia la experiencia neuquina y enviando además un mensaje político inevitablemente asociado al clima de sospechas y cuestionamientos éticos que atraviesa hoy al oficialismo nacional.
La desconocida agenda hacia el 2027
En definitiva, Como sostenía el sociólogo Pierre Bourdieu, “la política es, antes que nada, la lucha por imponer la definición de la realidad”. Y hoy, en Neuquén, esa realidad parece estar siendo definida mucho más por la agenda de gestión de los liderazgos provinciales no vinculados con Javier Milei, que por una oposición libertaria todavía demasiado condicionada por las turbulencias nacionales y sin un proyecto de provincia aún consolidado.
Sin embargo, para aquellos que suelen caer en los inútiles triunfalismos de los resultados parciales, cabe una advertencia: en política los escenarios nunca son definitivos. La agenda pública puede cambiar de un día para otro por imprevistos, los oficialismos se desgastan y las oposiciones muchas veces encuentran su oportunidad precisamente cuando logran interpretar aquello que al poder se le escapa. Por ello queda por verse aún, si en los próximos meses surgirá una estrategia opositora capaz de disputar esa definición de la realidad que hasta el momento la “Neuquinidad” ha impuesto en el plano local.




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