No es apoyo al intendente, sino rechazo a una campaña que perjudica a la ciudad

San Martín de los Andes, la confrontación basada en el odio no encaja con su identidad ¿Quién es la diputada que quedó en off side?
25 de febrero de 2026RedacciónRedacción

San Martín de los Andes, una localidad históricamente asociada al buen trato, al sosiego y al perfil turístico, vive horas extrañas. Una consigna de tono agresivo irrumpió en escena y generó un rechazo que atravesó fronteras partidarias, incluso entre vecinos que a nivel nacional coinciden con Javier Milei, pero no convalidan el uso del odio como herramienta política.

La frase “No odiamos lo suficiente” a Saloniti (en ataque directo al intendente Carlos Saloniti) sorprendió por su violencia simbólica en una ciudad que se precia del diálogo y la convivencia. La reacción social fue inmediata: el repudio no se expresó como respaldo al intendente, sino como defensa de una identidad local basada en la tranquilidad, la hospitalidad y la sofisticación propia de una aldea de montaña rodeada de algunos de los paisajes más bellos de la Argentina.

Detrás del episodio, según se da por acreditado, aparece la diputada provincial Brenda Buchiniz, de un bloque unipersonal y con escasa gravitación interna. Su intento previo de disputar la conducción partidaria provincial fracasó y la dejó distanciada de la senadora Nadia Márquez, hoy referencia absoluta del sector en la provincia.

Ese contexto explica por qué la maniobra fue leída como una búsqueda de visibilidad a cualquier precio. La comunidad interpretó que la consigna no aporta propuestas ni debate, y que introduce un clima de confrontación extrema incompatible con una ciudad que vive del turismo y necesita previsibilidad social para sostener su actividad. Esta temporada ha sido y es muy buena, por lo que la campaña de odio parece atentar contra el clima imperante.

El rechazo fue transversal. Vecinos, comerciantes, prestadores turísticos y también simpatizantes libertarios marcaron que no se sienten representados por ese tono. Para muchos, la crítica política es legítima cuando se formula con ideas y argumentos; el insulto, en cambio, erosiona la convivencia y daña la imagen pública de la localidad. Las críticas a Saloniti que de hecho las hay, deben ir por otro carril.

El propio intendente advirtió que ese tipo de consignas cruzan un límite. Señaló que no se trata solo de su apellido, sino de un mensaje que impacta en el clima político general, y recordó que las diferencias partidarias siempre existieron en la ciudad, pero dentro de un marco de respeto hoy tensionado.

Así, el episodio terminó funcionando como un espejo: no consolidó a quienes lo impulsaron y sí reforzó una idea compartida por la mayoría. En San Martín de los Andes, la confrontación basada en el odio no encaja con su identidad. El rechazo no fue un gesto de apoyo al gobierno municipal, sino una defensa del perfil de paz, cordialidad y consenso que la comunidad quiere preservar.

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