

La decisión del intendente, Luis Madueño, y los concejales de Junín de los Andes de incrementarse los salarios en un 80% desató la preocupación provincial. Y dejó en evidencia el contraste con el esfuerzo conjunto que otros municipios realizan con el Gobierno neuquino para priorizar obras y servicios.
El asunto se convirtió en el principal tema de conversación en los ámbitos políticos y sociales de Neuquén. Lo que comenzó como una ordenanza municipal terminó generando un malestar que atravesó despachos oficiales, charlas informales y análisis públicos, por el fuerte contraste que plantea con el rumbo provincial.
La sorpresa no fue sólo por el porcentaje del incremento, sino por el momento elegido. Mientras la provincia sostiene una política de austeridad y cuidado extremo de los recursos, Junín cerró el año con una decisión que muchos interpretaron como un mensaje en sentido contrario, especialmente en un contexto económico complejo.
El malestar se potencia al compararlo con lo que ocurre en otros municipios neuquinos. En distintas localidades, los jefes comunales vienen realizando un gran esfuerzo para mejorar sus ciudades, priorizando obras, servicios y soluciones concretas para los vecinos antes que los beneficios de la política.
Ese camino de cooperación con la Provincia permitió avanzar en infraestructura, ordenamiento urbano y respuestas a demandas históricas, aun en un escenario de recursos limitados. La consigna fue clara: administrar con responsabilidad y poner cada peso donde más se necesita, aun cuando eso implique postergar decisiones que no resultan imprescindibles.
En ese marco, Junín de los Andes sorprendió para mal. En lugar de alinearse con esa lógica de esfuerzo compartido y prudencia fiscal, optó por cerrar el año con un aumento para la planta política municipal, una determinación que desentonó con el clima general y encendió críticas tanto dentro como fuera de la localidad.
La decisión, además, quedó bajo la lupa provincial. No sólo por el impacto económico, sino porque pone en tensión el mensaje que se busca consolidar desde Neuquén: el Estado debe ser austero, eficiente y cercano a la gente. El episodio de Junín dejó en claro que ese es hoy el estándar con el que se miden las gestiones locales.
Hay enojo en el gobierno provincial y se da por seguro que al jefe comunal ya le llegó el mensaje. El aumento, surgido de un proyecto de la Intendencia, fue aprobado por unanimidad en el Concejo Deliberante ¿Cómo seguirá esta historia? No se sabe.




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