
Sin crédito político, Peláez implora por un lugar bajo el paraguas de Milei
RedacciónJuan Peláez (conductor de la UCR provincial) intenta mostrarse como constructor de una nueva etapa política, pero su jugada tiene aroma a oportunismo. Con La Libertad Avanza Neuquén como horizonte, busca ocupar el espacio que la referente natural, la senadora Nadia Márquez, no puede. Es que está impedida de ser candidata por haber aceptado una suspensión de juicio a prueba, en una causa por estafa vinculada a un instituto terciario que cobró cuotas sin estar habilitado y obviamente jamás entregó los títulos que había prometido. Al acogerse a la probation, Márquez admitió su responsabilidad penal y quedó fuera de carrera para disputar la gobernación o la vicegobernación (en realidad cualquier cargo). La ficha limpia que rige en la provincia es una barrera inquebrantable.
Ese vacío es el que, al parecer, Peláez intenta capitalizar. Sin estructura real ni conocimiento social, apuesta a subirse a la ola libertaria como atajo para un proyecto personal que carece de anclaje. En la práctica, su movimiento se parece más a una maniobra carroñera que a una construcción política genuina. En el ambiento político se da por seguro que intentará aprovechar la inhibición ajena para intentar posicionarse bajo el paraguas de Javier Milei.
El radicalismo neuquino, que Peláez dice querer “reconstruir”, atraviesa un momento tan complejo como los que le precedieron. Es un partido en el ostracismo, sin afiliados activos ni vida orgánica, la Unión Cívica Radical quedó reducida a un sello sin músculo territorial ni peso electoral. Aun así, conserva un ex referente de peso: el senador Pablo Cervi, un flamante ex radical que ya dio el salto y hoy se autopercibe libertario, como quien es mordido por un vampiro y cambia de naturaleza política. Hace apenas un puñado de días, a principios de febrero, se afilió al partido de Milei.
El propio historial de Peláez tampoco ayuda a su relato. Carece de sustento político, no tiene apoyos visibles y su recorrido reciente expone una fragilidad de lealtades: hasta hace apenas unos meses era funcionario del gobierno de Rolando Figueroa. Hoy, sin ruborizarse, implora un lugar bajo el paraguas del presidente, como si el simple corrimiento de camiseta bastara para reinventarse.
En ese contexto se inscriben sus declaraciones públicas tras asumir como titular del radicalismo provincial. Peláez sostuvo que la participación de la UCR dentro del frente Neuquinizate “forma parte del pasado” y que un eventual acuerdo con La Libertad Avanza “es una posibilidad”.
El problema es que esas definiciones no vienen acompañadas de poder real. Peláez intenta ocupar un lugar que no construyó. Su apuesta a La Libertad Avanza no surge de una coincidencia programática sólida, sino de la necesidad urgente de sobrevivir políticamente. Más que un relanzamiento, su movimiento se parece a un acto de desesperación.








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