Hay declaraciones, pero la autorización no aparece

Neuquén sigue esperando que se destrabe la obra de la pasarela. Está atrapada en las telarañas de la burocracia nacional.
25 de febrero de 2026RedacciónRedacción

La senadora libertaria por Neuquén, Nadia Márquez, reconoció que aún no hay una fecha confirmada para la autorización que permita iniciar la obra del puente peatonal sobre el río Cuyín Manzano, en el sur de la provincia. Aunque aseguró haber realizado gestiones ante las autoridades nacionales, lo concreto es que la obra sigue trabada por la falta de una firma del Gobierno nacional.

“No estoy al tanto de una fecha confirmada, pero sí me comuniqué con Parques Nacionales para que la firma sea cuanto antes”, expresó la legisladora, al tiempo que afirmó que la aprobación “está cerca”. Según indicó, habló directamente con Sergio Álvarez, titular de la Administración de Parques Nacionales, para conocer el estado del trámite.

Márquez también dijo que su preocupación central es la situación de los vecinos. “No me interesa todo el ruido político, lo que importa es que la gente tenga la pasarela”, sostuvo, luego de señalar que se enteró de la demora por publicaciones periodísticas y decidió consultar a las autoridades nacionales.

Desde el Gobierno de la Provincia de Neuquén se dejó en claro que el problema no es técnico ni presupuestario. La obra está lista para comenzar, cuenta con financiamiento asegurado con fondos provinciales y habilitación ambiental, pero no puede ejecutarse porque falta la autorización formal del Estado nacional.

La intervención se realizará dentro de la jurisdicción del Parque Nacional Nahuel Huapi, lo que obliga a que Naciónotorgue el permiso de inicio. Esa traba administrativa, atribuida a la burocracia o a la desidia del Gobierno central, mantiene paralizada una obra considerada prioritaria por su impacto social, pese a que la Provincia ya cumplió todos los pasos exigidos.

Desde el punto de vista técnico, la futura pasarela tendrá 105 metros de longitud y estará compuesta por una estructura metálica de acero de alta resistencia, montada sobre hormigón armado en ambas márgenes del río. Contará con losetas antideslizantes, barandas metálicas reglamentarias y un diseño preparado para soportar nieve, fuertes vientos y crecidas extraordinarias del caudal.

La pasarela reemplazará a la estructura destruida por una crecida en 1992. Desde entonces, más de 20 familias que habitan la margen derecha del río deben cruzar solo en condiciones favorables o quedar aisladas durante lluvias intensas o deshielo, con impacto en salud y educación, mientras la autorización nacional sigue sin aparecer.

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