
El derrumbe del PAMI en Neuquén
RedacciónLa sede neuquina del PAMI se desinfla a la vista de todos. Lo que debería ser un pilar de contención para los jubilados del sistema nacional se ha transformado en una estructura que abandona a sus afiliados, con servicios cada vez más deteriorados y una atención que dista mucho de ser digna. En paralelo, los senadores libertarios por Neuquén, Nadia Márquez y Pablo Cervi, contemplan esta realidad desde la comodidad de sus sillones en Buenos Aires, sin mostrar reacción ante una crisis que golpea de lleno a quienes más necesitan respuestas.
Los números son el reflejo más crudo de este derrumbe. De los casi 69 mil afiliados que PAMI tiene en Neuquén, 43.473 ya se atienden en el sistema público de salud de la provincia. Es decir, dos de cada tres jubilados han dejado de confiar -o directamente no pueden acceder- a la cobertura que les corresponde. No se trata de una elección, sino de una obligación impuesta por la falta de respuestas, la burocracia y el abandono sistemático por parte de las autoridades nacionales.
La atención del PAMI en la provincia es, según relatan los propios afiliados, pésima. Las esperas son eternas, los turnos escasean y la cobertura de médicos y medicamentos resulta paupérrima, con un deterioro que no se detiene. Para muchos, conseguir una consulta o un tratamiento se ha convertido en una odisea cotidiana, en la que el tiempo y la paciencia se consumen sin garantías de solución.
El cuadro se vuelve aún más cruel para quienes aguardan prótesis o insumos esenciales. Jubilados permanecen internados durante semanas -incluso meses- en hospitales públicos a la espera de materiales que PAMI debería proveer. Esa espera no solo agrava su estado de salud, sino que los somete a un verdadero martirio, indigno después de toda una vida de aportes al sistema.
Esta situación no solo castiga a los afiliados del PAMI, sino que también impacta en al sistema público neuquino, que absorbe una demanda histórica. La sobrecarga se traduce en mayor ocupación de camas y un esfuerzo extraordinario por parte del personal de salud. Mientras tanto, la Provincia incluso mantiene un reclamo millonario contra PAMI por deudas en prestaciones, lo que evidencia la magnitud del descalabro.
Frente a este escenario, la indiferencia política resulta tan evidente como injustificable.
Javier Milei encabeza el gobierno nacional del que depende PAMI, y sus senadores neuquinos tienen llegada directa para gestionar soluciones. Sin embargo, el silencio y la inacción de Márquez y Cervi contrastan con el padecimiento de miles de jubilados que, abandonados por la obra social que debería protegerlos, terminan encontrando refugio en la salud pública. Una postal tan injusta como cruel para quienes ya hicieron todo lo que les correspondía.























