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title: "Parásitos del Estado: los ñoquis que le costaron millones a los neuquinos"
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description: "La purga impulsada por el gobernador Rolando Figueroa destapó escándalos insólitos: sueldos pagados a personas que no trabajaban, vivían en Chile o limpiaban casas particulares en lugar de escuelas."
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date_published: "2025-05-27T09:39:00-03:00"
date_modified: "2025-05-27T09:49:51-03:00"
tags:
  - "ñoquis"
author_name: "Redacción"
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category_name: "Editorial"
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# Parásitos del Estado: los ñoquis que le costaron millones a los neuquinos

![casa-gobiernojpg.jpg](/download/multimedia.normal.acf19d290958fb6c.bm9ybWFsLndlYnA=.webp)

Neuquén pagó caro la ineficiencia y la complicidad política que sostuvo durante años a verdaderos parásitos estatales. La actual gestión de Rolando Figueroa, con una serie de despidos recientes, comenzó a exponer lo que muchos intuían, pero pocos se animaban a enfrentar:**una estructura pública contaminada por abusos, acomodos y empleos fantasmas.**

Uno de los casos más graves fue el del exdirector escolar Maximiliano Radrizzani, quien durante años utilizó a una trabajadora de limpieza como si fuera su empleada doméstica, pero pagada con fondos públicos. Lo insólito no termina ahí: la obligaba a trabajar también en su casa y la de su pareja, una docente que también fue sumariada. Todo esto ocurría a plena luz del día, con facturación del Estado.**¿Nadie lo vio? ¿Nadie lo frenó?**

Peor aún fue el descubrimiento de una empleada pública del ex Ministerio de Desarrollo Social que directamente vivía en Chile mientras cobraba su sueldo neuquino sin presentarse jamás a trabajar. Un verdadero “ñoqui internacional”, como lo bautizó el propio gobierno. Un símbolo de cómo la complicidad y el desinterés por el control abrieron la puerta a una fiesta de sueldos sin contraprestación.

![casa-de-gobierno-neuquen-1-2.jpg](/download/multimedia.normal.95fcac892f2f8d71.bm9ybWFsLndlYnA%3D.webp)

También fueron echados dos municipales en Zapala que, increíblemente, llevaban casi 9 años sin trabajar. ¿Cómo se explica semejante nivel de desidia? La explicación oficial indica que no existían juntas médicas ni controles adecuados. Pero lo cierto es que alguien los sostuvo.**Alguien los cubrió.** Y esa red de impunidad costó millones a los contribuyentes.

**¿Qué es un parásito y por qué se aplica a estos casos?**

En biología, un parásito es un organismo que vive a expensas de otro, al que le extrae recursos sin devolverle nada a cambio. No produce, no coopera, no aporta: simplemente consume. En el ecosistema del Estado, el ñoqui cumple exactamente esa función. Se alimenta del presupuesto público —es decir, del esfuerzo colectivo de los ciudadanos que pagan impuestos— y no devuelve nada al sistema.**Su única tarea es cobrar sin trabajar, permanecer oculto, disfrazado de empleado, protegido por redes políticas o administrativas.**

Cada ñoqui es, en términos estrictos, un parásito de la administración pública, y por extensión, de toda la sociedad. Cada mes que cobra sin ir a trabajar, le está quitando una oportunidad a otro neuquino o neuquina que sí necesita ese sueldo y sí estaría dispuesto a prestar un servicio real al Estado.

**¿Cuánto le costó a Neuquén mantener a estos ñoquis?**

Aunque aún no hay cifras oficiales,**se estima que el costo acumulado de mantener durante años a empleados que no trabajaban puede superar los cientos de millones de pesos.**Tomando sueldos promedio, antigüedad y aportes, incluso con estimaciones conservadoras, el daño al erario público es tan grande como ofensivo para quienes sí trabajan día a día.

Fondos que podrían haber ido a escuelas, hospitales, seguridad o infraestructura, terminaron en los bolsillos de personas que, literalmente, no hicieron nada. O peor: abusaron del sistema, como el caso del director que usaba a una portera como empleada doméstica.

La limpieza que encara el gobierno actual no es solo administrativa: es también un intento de reconstruir el contrato social entre Estado y ciudadanía. Porque cuando se permite que durante años haya quienes cobran sin trabajar, se rompe la confianza en lo público, se desvaloriza al verdadero trabajador estatal y se condena a la ineficiencia a generaciones enteras.

¿Cuántos ñoquis más quedan por descubrir? ¿Está dispuesta la política a romper definitivamente con el modelo parasitario que tantos años sostuvo?

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