
Parrilli volvió a Cutral Co y expuso el problema del kirchnerismo
Lautaro Millan
Oscar Parrilli reapareció esta semana en Cutral Có junto a su intendente Ramón Rioseco, para participar de la asunción de autoridades partidarias del PJ en uno de los pocos distritos donde el kirchnerismo logró imponerse en la interna provincial partidaria que tuvo como ganador a Carlos “El Turco” Assad, intendente de Vista Alegre.
Allí habló de “unidad”, de un “peronismo fuerte y organizado” y volvió a reclamar “Cristina libre”, en un contexto donde el PJ acumula fracturas, derrotas y tensiones crecientes con Axel Kicillof.
Ante las abundantes referencias democráticas del discurso de Parrilli, es necesario hacer un repaso de la historia política del dirigente:
En 1992 fue uno de los principales defensores parlamentarios de la privatización de YPF durante el menemismo. Como miembro informante del proyecto en Diputados, defendió la entrega de la petrolera estatal y celebró luego la transformación de YPF en “la gran empresa privada nacional”.
Décadas más tarde, ya convertido en hombre de máxima confianza de Cristina Kirchner, acompañó la expropiación de la misma empresa que había ayudado a privatizar. Nunca hubo autocrítica pública ni explicación política de ese giro.
La privatización de YPF destruyó miles de puestos de trabajo en Cutral Co y Plaza Huincul y provocó la crisis social que desembocó en las históricas puebladas del “cutralcazo” en 1996, dando origen del movimiento piquetero argentino.
Uno de los dirigentes que emergió de aquella resistencia fue el intendente Ramón Rioseco. Su capital político nació precisamente de enfrentar las consecuencias sociales del modelo menemista que Parrilli había acompañado desde el Congreso.
Sin embargo, años después ambos terminaron integrando el mismo espacio político bajo el paraguas kirchnerista. El hombre que defendió la privatización y uno de los dirigentes surgidos de la resistencia a esa privatización pasaron a compartir escenario y estructura partidaria sin que nadie dentro del espacio sintiera la necesidad de explicar semejante contradicción histórica.
La lógica es siempre la de “la grieta”: las diferencias ideológicas, los cambios de posición y hasta las responsabilidades políticas pueden quedar sepultadas mientras exista un enemigo común.
Otro episodio resume la dinámica de Parrilli. Como jefe de la AFI durante el último tramo del gobierno de Cristina Kirchner, condujo uno de los períodos más cuestionados de la historia reciente de los servicios de inteligencia argentinos, atravesado por denuncias de espionaje y por el contexto posterior a la muerte del fiscal Alberto Nisman.
Sin embargo, hoy aparece denunciando los riesgos del espionaje estatal y cuestionando la reorganización de la SIDE impulsada por Milei. Otra vez, el kirchnerismo parece denunciar en el adversario aquello que alguna vez ejerció desde el poder.
En Neuquén, además, las tensiones son todavía más visibles. Mientras Parrilli reclama democracia interna y denuncia “proscripciones” contra Cristina Kirchner, militantes del propio PJ capitalino denunciaron públicamente que el histórico local partidario de calle Roca permanece cerrado y sin acceso para las bases partidarias. Incluso hubo acusaciones de autoritarismo interno y denuncias sobre símbolos históricos del peronismo arrojados a la basura.
De esta forma, el PJ neuquino se ha transformado en un partido que habla de apertura democrática mientras sus propios militantes no pueden entrar a su sede.
El Kirchnerismo tiene la llave para la reelección de Milei
A nivel nacional, esta dinámica termina fortaleciendo indirectamente a Milei. Porque mientras el kirchnerismo conserve el monopolio opositor dentro del peronismo, seguirá funcionando el mismo mecanismo de polarización que permitió el triunfo libertario en 2023.
Milei necesita que enfrente suyo continúe existiendo un kirchnerismo incapaz de renovarse. Necesita que la discusión política siga reducida al “kirchnerismo o antikirchnerismo”. Y Cristina, al bloquear la aparición de nuevas referencias opositoras, termina garantizando justamente eso.

Neuquén, sin embargo, introduce una novedad importante. Los proyectos provincialistas, primero del Movimiento Popular Neuquino y actualmente de la Neuquinidad, funcionan como una válvula de escape para parte de ese electorado desencantado tanto con Macri en el pasado y actualmente con Milei, como con el kirchnerismo. A diferencia de otras provincias, en Neuquén existe una identidad política provincial capaz de absorber parte del voto que a nivel nacional queda huérfano, y que en Neuquén con el bloqueo parrillista, no encuentra dirigentes legítimos del peronismo ante el electorado.
De esa forma, el kirchnerismo neuquino enfrenta en Neuquén una doble debilidad: compite contra Milei, pero también contra una alternativa provincial que le disputa representación territorial, gestión de un estado intervencionista y que por lo tanto, le quita sentido político.
Parrilli reapareció en Cutral Co intentando mostrar fortaleza después de la derrota partidaria. Pero su figura termina simbolizando un modelo político que parece más preocupado por conservar control interno que por construir una alternativa competitiva para el futuro.
Y mientras eso siga ocurriendo a nivel nacional, a pesar de sus continuos tropiezos, Milei seguirá teniendo posibilidades reales de ser reelegido.




Los soldados de Milei: la batalla entre los tuiteros y los territoriales alineados con Karina llegó a Neuquén

Paros, cortes y agravios machistas: las polémicas que rodean a Angélica Lagunas

“Ni Neuquén ni la Patagonia tienen cartelito de venta”: Lepore cruzó a Ravier por la Ley de Tierras


El gran mercado de gas para Vaca Muerta: por qué la elección de Brasil importa en Neuquén





Los soldados de Milei: la batalla entre los tuiteros y los territoriales alineados con Karina llegó a Neuquén

El turismo, la otra gran apuesta del gobierno Neuquino que generó US$10 millones en un fin de semana

El desafío de transformar el boom de Vaca Muerta en desarrollo

Maureira defendió la autonomía política de La Neuquinidad

Narcotest en Neuquén: Figueroa dio negativo y crecen las preguntas sobre los controles a otros funcionarios














